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ESTUDIOS BIBLICOS PARA EL LIDER Y ESTUDIOSOS DE LA PALABRA

EL JUDAISMO

 

 

 

 

 

En el estudio de las Escrituras es importante entender que la revelación escritural se divide en períodos bien definidos. Estos están claramente separados, y reconocer estas divisiones y sus propósitos divinos constituye uno de los factores más importantes en la verdadera interpretación de las Escrituras. Estas divisiones se conocen como “dispensaciones” y en periodos de tiempo sucesivos se pueden observar diferentes dispensaciones.

Una dispensación puede definirse como una etapa en la revelación progresiva de Dios y constituye una administración o regla de vida distinta. Aunque el concepto de una dispensación Y de una época en la Biblia no es precisamente la misma, es obvio que cada periodo tiene su dispensación. Las épocas se mencionan a menudo en la Biblia (Ef. 2:7; 3:5, 9; He. 1:2). La Biblia también hace distinción de épocas (Jn. 1:17; cf. Mt. 5:21-22: 2 Co. 3:11; He 7:11-12).

Es probable que el reconocimiento de las dispensaciones arroje más luz sobre el mensaje total de las Escrituras que ningún otro aspecto del estudio bíblico. Muy a menudo sucede que el hecho de tener un claro entendimiento de las Dispensaciones y de los propósitos que Dios ha revelado ellas ha llegado a ser el principio de un valioso conocimiento de las Escrituras y de un interés personal en la Biblia misma. La relación del hombre con su Creador no es la misma en todas las edades. Ha sido necesario someter al hombre caído a ciertas pruebas.

Esto es en parte el propósito de Dios a través de las edades, y el resultado de las pruebas afrontadas por el hombre ha sido en cada caso una incuestionable demostración tanto de la pecaminosidad como del absoluto fracaso espiritual y moral del género humano. Y en el día final toda boca se cerrará, porque a través de muchos siglos de experiencia se habr6 comprobado la maldad o insensatez de todos los pensamientos del corazón del hombre.

Cada dispensación comienza, por lo tanto, con el hombre divinamente establecido en una nueva posición de privilegio y responsabilidad, y termina con el fracaso humano que trae como consecuencia la manifestación del justo juicio de Dios. Si bien es cierto que existen algunos hechos, tales como el carácter santo de Dios, que permanecen invariables para siempre y que de consiguiente son los mismos en cada edad hay a la vez diferentes instrucciones y responsabilidades que se limitan en cuanto a su aplicación a determinado período.

En relación con todo esto el estudiante de la Biblia debe reconocer la diferencia entre aplicación primaria y aplicación secundaria de la Palabra de Dios. Solamente aquellas

porciones de las Escrituras que Con destinadas directamente para el hijo de Dios en este tiempo de gracia deben objeto de una aplicación primaria o personal al cristiano. Se demanda que dichas instrucciones reciban detallado cumplimiento. Cuando se trata de aplicación secundaria debe observarse que, mientras es cierto que pueden extraerse lecciones espirituales de cada porción bíblica, esto no significa que el cristiano esté en la obligación ante Dios de cumplir aquellos principios que fueron la expresión de la voluntad divina para la gente de otras dispensaciones. El hijo de Dios en El actual período de gracia no esta en la misma situación de Adán o de Abraham, o de los israelitas en el tiempo de la Ley; ni es llamado tampoco a seguir aquella manera peculiar de que según las Escrituras se demandaría de los hombres cuando el Rey haya regresado a establecer su reino terrenal.

Siendo que el hijo de Dios depende completamente de la instrucción contenida en las páginas de la Biblia para dirigir sus pasos en la vida diaria, y siendo que los principios revelados en las diferentes dispensaciones son tan diversos y a veces tan contradictorios, es de gran importancia para él reconocer las porciones bíblicas que se aplican directamente a su propio caso, si es que va a vivir de acuerdo a la voluntad divina y para la gloria de Dios.

En la consideración del testimonio total de la Biblia, es casi tan importante para el creyente que desea hacer la voluntad divina conocer lo que no le concierne directamente como aquello que tiene directa referencia a él. El obvio que parte de conocimiento de la verdad dispensacional, el creyente no podrá adaptarse inteligentemente al presente propósito de Dios en el mundo. Sólo ese conocimiento le salvara de caer en aquella sujeción a la ley que caracterizó a la dispensación pasada o de querer Llevar a cabo en la actualidad el programa de transformación mundial perteneciente a la dispensación por venir.

Debido a la imperfección de las traducciones, algunas verdades importantes se hallan ocultas para el que lee solamente el texto corriente de la Biblia. Por ejemplo, la palabra

Griega aion, que significa una «edad, o dispensación, se traduce «mundo» en unas cuarenta ocasiones. Por ejemplo, cuando se dice en Mateo 28:20 “hasta el fin del mundo”, la referencia no es al fin del mundo material, lo que a su debido tiempo tomara Lugar (2 P. 3:7; Ap. 20:11; Is. 66:22), sino más bien al fin de esta edad.

El fin del mundo no ce acerca, sino el fin de la presente edad. Según las Escrituras hay en todo  siete grandes dispensaciones, y es evidente que nosotros estamos viviendo cerca del fin de la sexta de ellas. La edad del reino milenial (Ap. 20:4, 6) está todavía por venir.

Una dispensación se caracteriza más o menos por las nuevas responsabilidades que Dios le señala al hombre al principio de ella y por los juicios divinos con que la misma termina. Las siete dispensaciones son las siguientes: 1) Inocencia, 2) conciencia, 3) gobierno, 4) promesa, 5) ley, 6) gracia, 7) reino milenial.

Al estudiar las dispensaciones hay ciertos principios esenciales para entender esta enseñanza. El dispensacionalismo se deriva de una interpretación normal o literal de la Biblia.

Es imposible interpretar la Biblia en su sentido normal y literal sin darse cuenta de que hay diferentes eras y diferentes dispensaciones. Un segundo principio es el de la revelación progresiva, esto es, el hecho reconocido por prácticamente todos los estudiantes de la Escritura de que la revelación es dada en etapas. Tercero, todos los expositores de la Biblia necesitarán reconocer que una revelación posterior en cierto grado sustituye a una revelación primaria con un  cambio resultante en reglas de vida en las cuales pueden cambiarse o modificarse y añadirse nuevos requisitos.

Por ejemplo, mientras que Dios mandó a Moisés a matar un hombre por cortar leña en un sábado (Nm. 15:32-36), ninguno aplicaría este mandamiento hoy porque vivimos en una dispensación diferente.

Aunque se distinguen frecuentemente siete dispensaciones en la Escritura, tres son más importantes que las otras; ellas son: la dispensación de la ley, gobernando a Israel en el Antiguo Testamento desde el tiempo de Moisés; la dispensación de la gracia, la era presente: y la futura dispensación del reino milenial.

 

2. LA LEY Y LA GRACIA

1 Gálatas 3:19) La respuesta a esta pregunta tiene seis partes: (1) La ley fue añadida a causa de las transgresiones, e.d. para darle al pecado el carácter de transgresión. (a) Los hombres habían pecado antes de Moisés, pero en ausencia de la ley sus pecados no les fueron imputados (Ro. 5:13); la ley le dio al pecado el carácter de transgresión, e.d. culpa individual. (1,) Además, en vista de que los hombres no sólo continuaron pecando después que se dio la ley, sino que fueron inducidos a la transgresión por la misma ley que prohibía la transgresión (Ro. 7:8), de manera concluyente la ley demostró la arraigada pecaminosidad de la naturaleza del hombre

(Ro. 7:11-13). (2) Por lo tanto, la ley “lo encerró lodo [e.d. todo el mundo] bajo pecado” (Gá. 3:22; comp. Ro. 3:19-20,23). (3) La ley fue una manera temporal en que Dios trató con el hombre hasta que viniese la simiente” (y. 19). (4) La ley encerró al hombre pecador para que la promesa que es por la fe fuera la única vía de escape (y, 23). (5) La ley era para los  judíos lo que el ayo o encargado de la disciplina de los nidos (gr. paidagógos) era en una familia griega: el custodio de los hijos mientras éstos eran menores.

La ley tuvo dicho carácter hasta la venida de Cristo vv. 23-25, nota; 4:1-2). (ó) Cristo vino, y el creyente ya no está bajo la autoridad del ayo <> pedagogo (e.d. la ley, y. 25) sino que se ha convertido en discípulo (e.d, alguien que aprende> de Cristo mismo (Mt. 11:29; Lc, 10:39; Jn. 17: 6-8; Tit. 2:11-13).

Gálatas (3:24) I. La ley de Moisés Resumen: (1) El Pacto Mosaico le fue dado a Israel en tres partes: (a) los mandamientos, que expresan la voluntad justa de Dios (Ex. 20:1-26); (b) los juicios, que regían la vida social de Israel (Ex. 21:1- 24:11); y (c) las ordenanzas, que regían la vida religiosa de Israel (Ex. 24:12; 31:18). (2) Los mandamientos y las ordenanzas eran un todo completo e inseparable.

Si cuando un israelita pecaba ofrecía el sacrificio requerido, era considerado “irreprensible” (1.c. 1:6; Fil. 3:6>. (3) La ley, como método en que Dios trata con el hombre caracterizó a la dispensación que va desde que se dio la ley hasta la muerte de Jesucristo (Gá. 3:13-1423-24). (4) El intento de los maestros legalistas (p. ej. Hch. 15:1-31; Gá. 2:1-5) de mezclarla ley y la gracia como método divino para la presente dispensación de la Iglesia, hizo resaltar la verdadera relación que existe entre la ley y el cristiano.

II.     la doctrina cristiana de la ley: (1) La ley está en contraste con la gracia. Bajo esta última Dios otorga la justicia que ti mismo demandé bajo la ley (Ex. 19:5; Jn. 1:17; Ro. 3:21, nota; 10:3-10; 1 Co. 1:30). (2) En si misma la ley es santa, justa, buena y espiritual (Ro. 7:12-14). (3) Ante la ley todo el mundo es culpable, y por lo tanto la ley es, necesariamente, un ministerio de condenación, muerte y maldición divina (Ro. 3:19; 2 Co. 3:7-O; Gá. 3:10).

(4)Cristo llevó la maldición de la ley y redimió al creyente de la maldición y del dominio de la ley (Gá. 3:13; 4:5-7). (5) La ley no justifica al pecador ni santifica al creyente (Gá. 2:16; 3:2-3,11-12). (6) El creyente está muerto a la ley y redimido de ella, de manera que no está ‘bajo la ley, sino bajo la gracia” (Ro. 6:14; 7:4; Gá. 2:19; 4:4-7; 1 Ti. 1:8-9). (7) bajo el nuevo pacto de la gracia está entretejido el principio de obediencia a la voluntad divina (He. 10:16). La vida del creyente está tan alejada de la anarquía de la voluntad propia, que él está “bajo la ley de Cristo” (1 Co, 9:21), y a nueva ley de Cristo (Gá. 6:2; 2 Jn. 5) es su delicia; entre tanto la justicia de la ley se cumple en él por medio del Espíritu que habita en él (Ro. 8:2-4; Gá. 5:16-18). En las Escrituras distintivamente cristianas los mandamientos se utilizan para instrucción en justicia (2 Ti. 3:16-17; comp. Ro. 13:8-lO; 7 Co. 9:8-9; Ef. 6:1-3).

3 Gálatas (3:25) “Ayo” es la traducción del gr. paidagógos que significa el que disciplina a/os niños o líder de niños. En el mundo griego y en el romano el pedagogo era el custodio o guardián en la educación y la vida de los niños menores. El argumento no estriba en el alcance o la naturaleza de la autoridad del pedagogo, sino en el hecho de que ésta cesa por completo cuando el “niño” (4:1) se convierte en hijo (4:1-6), cuando el menor se convierte en adulto. El “hijo” adulto hace de manera voluntaria lo que anteriormente hacia por temor al pedagogo. Pero aun sino lo hace, ya no es una cuestión entre el hijo y el pedagogo (la ley) sino entre el hijo y Dios, su Padre. Comp. H.e 12:5 - 10; 1 Jn. 2:1-2.

La epístola a los gálatas está dirigida a un grupo de iglesias en Galacia, que estaba ubicada en el centro de lo que hoy se conoce corno Asia Menor. Los habitantes originales eran frigios, y su religión rendía culto a la naturaleza.

En estas ciudades vivían muchos judíos. Los gálatas eran famosos por su impetuosidad, inconstancia y su amor por las cosas nuevas y raras. Pablo visitó Galacia tanto en su primer viaje misionero (Hch. 13:51; 14:8,20, lconio, Listra y Derbe estaban situadas en la parte surde Galacia) como en el tercero (Hch. 18:23), aunque no hay documentos que registren su labor fundando estas iglesias. El Espíritu Santo le prohibió al apóstol predicar allí durante el segundo viaje misionero (Hch. 16:6).

Cuando Pablo escribió, las iglesias de Galacia estaban enfrentando una doble amenaza que tenía que ver con pureza de doctrina y pureza de conducta. Ciertos individuos habían entrado en un terreno donde iban a’pervertirel evangelio de Cristo’ (1:7; 5:10). Insistían en que, si bien la salvación venía de Cristo, las obras también eran necesarias para la salvación.

Los gálatas estaban empezando a ceder a esta actitud judaizante, e.d. el error legalista (1:6; 3:1), y estaban regresando a una esclavitud de observancia de días, meses, años, tiempos, etc. (4:10). De manera abrumadora Pablo destroza todos los argumentos en favor de mezclar la ley con la fe, señalando que Abraham fue justificado sólo por la fe 430 años antes que se diera la ley de Moisés. El apóstol responde al segundo error, el error complementario -que un creyente se vuelve maduro espiritualmente al guardar la ley-, presentando la verdad del poder santificador del Espíritu Santo y las riquezas espirituales que el cristiano puede obtener cuando permite que el Espíritu Santo que vive en él gobierne su vida.

La Epístola se puede dividir de la siguiente manera: Introducción, 1:1-5. I. Motivo de la Epístola: Los gálatas se habían alejado del verdadero evangelio, 1:6-9. II. Pablo defiende su ministerio apostólico, 1:10-2:2. III. La justificación es totalmente por la fe, sin la ley, 3:1-24. lV. La norma de vida del creyente es según la gracia, no según la ley, 3:25-5:1 - V. Características en la vida de un cristiano justificado sólo por la fe, 5:2 - 26. VI. La manifestación externa de la nueva vida en Cristo Jesús, 6:1-16. Conclusión, 6:17-18.                                                  

¿CUAL ES LA RELACION DE LA LEY MOSAICA CON LA GRACIA?

La ley fue dada por Moisés un miembro de la raza caída de el pecado. Pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

En la escritura siempre encontrarnos el contraste entre la grada y la ley, y entre el Señor y Moisés: “Porque de tanto mayor gloria es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la  casa el que la hizo”. ”Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo…, pero Cristo como hijo Sobre su casa, la cual somos nosotros… (He.3 3, 5,6). Por tanto la gracia se expone constantemente en contraste con la ley, bajo la ley de Dios demanda justicia de parte del hombre, mientras que bajo la gracia El otorga como una dadiva su justicia al pecador (Ro 3.2 1,22: 8.4; Fil.3.9)

La ley se relaciona con Moisés las obras, la gracia con Cristo y /a fe, (Jn 1: 17; Ro, 4: 10), La ley bendice al que es bueno, la gracia lava al malo (Ex. 19.5; E 2.1-9). La ley demanda que el hombre obtenga la bendición corno una recompensa, la gracia es una dádiva que Dios extiende gratuitamente al pecador (Dt. 28: 1 - 6; Ef. 2.s; Re 4:4,5).

¿Había gracia bajo la ley?

Hay seis maneras para demostrar- que a gracia ha estado presente siempre, y también durante la ley:

1. En la elección de Israel. Este fue un acto de favor inmerecido, que trajo consigo ciertas promesas que pusieron a la disposición del israelita una multitud de bendiciones (Lv.26s8: Dt.7, 14-16).

2. En las restauraciones de su pueblo pecador. La ley no había alcanzado al pueblo todavía, y ya había sido rota y pisoteada por la nación, que había demostrado ser indigna en todas las formas (Jet. 31 20; Os.2.19).

3.  El anuncio del nuevo pacto durante el periodo de la ley, fue también un despliegue de gracia. La promesa de una nueva era fue cada durante el tiempo cuando la ley estaba rota y pisoteada bajo los pies de la gente (Jer. 31.32).

4.  En la capacitación de su pueblo. Es cierto que hay un agudo contraste entre la capacitación bajo la ley y la obra del Espíritu Santo he (Jn 14.1 7), pero no es correcto decir que no hubo capacitación bajo la ley. El Espíritu moró sobre muchos (Dn. 4:8; 1 P.1: 11), y vino sobre otros para una obra especial (Jue.3. 10; S.10:9,10; Ex 28: 3), pero no había garantía de que moraría en pueblo de Das de manera universal y permanente como lo hace hoy.

5.  Al revelarse así misrno en la experiencia de su pueblo corno Jehová El nombre se asocia con muchos actos específicos de la gracia de Dios hacia su pueblo (Sal. 143:11; Jer. 14:21).

6.  En el gran pacto con David, fue una prueba de grande gracia de parte de Dios

La bondad amorosa de Dios (chesed) es ligada con:

El pacto Abrahámico. (Mi. 7.2o)

El pacto Mosaico (Ex.34.6,7)

El nuevo pacto (Jer. 3: 1,3)

El pacto Davídico (Is.55:3)

 

3. SIMILITUDES

La siguiente breve comparación demostrará el hecho de que los valores morales de la Ley están reincorporados en las enseñanzas de la gracia.

1.” No tendrás dioses delante de mi”

1. “Nosotros…os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo” (Hch. 14:15)

2. “No te harás imagen ni ninguna semejanza… No te inclinarás a ellas, ni las honrarás”          

“Hijitos, guardados de los ídolos” (1 Jn. 5:21)                                                   

3. “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano” 

3. “Pero sobre todo hermanos míos, no juréis ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento” (Stg. 5:12)   

4. “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”                        

4. Tal mandamiento no se halla en las enseñanzas de la gracia

5. “Honra a tu padre y a tu madre”

5. “Hijos, obedeced al Señor a vuestros padres, porque sólo esto es justo” (Ef. 6:1)

6.”No matarás”

6. “Todo aquel que aborrece a su Hno. Es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene

vida eterna permanente en él” (1Jn. 3:15)

7. “No cometerás adulterio”

7. “No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, heredarán el reino de Dios” (1Co. 6:9 – 10)

8. “No hurtarás”

8. “No hurte más” (Ef. 4:28)

9. “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”

9. “No mintáis los unos a los otros” (Col. 3:9)

10. “No codiciarás”

10. “Pero… avaricia ni aún se nombre entre vosotros” (Ef. 5:3)

Es cierto que algunos de los principios de la Ley de Moisés están incluidos bajo la gracia, pero aquellos aspectos de la ley que so extraños a la gracia son omitidos. El mandamiento sobre guardar séptimo día está totalmente omitido. Esta omisión y la razón de ella se consideran extensamente en el capítulo V.

Así también se omite la única promesa del Decálogo. Esta promesa se encuentra en conexión con el precepto sobre la obediencia de los hijos. Éxodo 20:12 se lee “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en 1 tierra que Jehová tu Dios te da.”

Continuación LA LEY Y LA GRACIA:

El hecho de que la ley presentaban una promesa a los hijos obedientes se menciona en el Nuevo Testamento (Ef. 6:2)4 sin ninguna inferencia de que la promesa est en pie ahora, sino sólo como un recordativo de aquello que existí bajo la ley. Sería cosa difícil para un individuo, o un hijo, miembro de la Iglesia reclamar su derecho a una tierra que Dios ha dado,’ demostrar que alguna ley garantiza ahora una vida larga a aquellos que hoy son obedientes a sus padres.

Veamos una vez más a Israel su relación al país como está escrito: “Confía en Jehová, y haz bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad”: “Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella”; “Porque los rectos habitarán la tierra” (SaI. 37:3, 29; Pr. 2:21). Al creyente no se le ha dado ninguna tierra.

El es un “extranjero y peregrino” aquí, es un “embajador”, un ciudadano del cielo. Si conoce las Escrituras, el no está esperando una vida larga aquí; más bien está esperando el advenimiento de su Señor. No trata de adherirse a está vida aquí: porque “partir, y estar con Cristo... es mucho mejor.” La seriedad con que algunas personas aplican a sí mismas una promesa del Antiguo Testamento, que es una imposibilidad bajo la gracia, es una revelación de la escasa atención con que muy frecuentemente se leen y se aplican las Escrituras.

Puesto que todo precepto de la ley que es adaptable ha sido instaurado en la gracia, no es necesario violar las Escrituras aplicando forzosamente la ley en la esfera de la gracia. El Decálogo, en sus principios morales, no sólo ha sido instaurado en la gracia, sino que sus principios han sido amplificados grandemente. Esto se ilustra una vez más por el mismo precepto sobre la obediencia de los hijos.

En las enseñanzas de la gracia, se considera en forma completa todo el asunto de la obediencia, y se le añade a ello las instrucciones propias para los padres. Bajo las enseñanzas de la gracia, el mensaje del primer mandamiento se repite no menos de cincuenta veces, el segundo doce veces, el tercero cuatro veces, el cuarto (que trata del día sábado) no se menciona ni una vez, el quinto seis veces, el sexto seis veces, el séptimo doce veces, el octavo seis veces, el noveno cuatro veces, y el décimo nueve veces.

 Y aun más: se debe notar lo que es de suma importancia, a saber, que las enseñanzas de la gracia no sólo son benignas en su carácter, con una naturaleza del mismo cielo, sino que se extienden al grado de cubrir todo lo que pertenece a los asuntos nuevos de la vida y servicio del creyente. Los diez mandamientos no dan el requisito de una vida de oración, no enseban nada sobre el servicio cristiano, no contienen nada sobre evangelismo. no presentan la obra misionera, no tienen un evangelio que predicar, no tratan de la vida y del andar en el Espíritu, no revelan que Dios es Padre, no enseñan nada de la unión con Cristo, ni sobre la comunión de los santos, nada sobre la esperanza de una salvación, ni la esperanza de un cielo. Si se afirma que tenemos todo esto porque hoy tenemos ambos, la ley y la gracia, a tal afirmación se responde que la ley no tiene nada que añadir a la gracia sino confusión y contradicción, y tenemos en las Escrituras la más firme amonestación contra la mezcla de la ley y la gracia. Unas pocas veces los escritores de las Epístolas hacen referencia a las enseñanzas de la ley en vía de una ilustración.

Cuando presentan la obligación bajo la gracia, citan el hecho de que ese mismo principio existía bajo la ley. No hay, sin embargo, ninguna base para mezclar estos dos sistemas de gobierno. La ley de Moisés presenta un pacto de obras que se alcanza mediante las energías de la carne; las enseñanzas de la gracia presentan un pacto de fe que se obtiene mediante la energía del Espíritu.

En Lucas 16:16 está escrito: “La Ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él”. El mensaje de Juan el Bautista era una cosa nueva. En ningún sentido era la enseñanza de “la ley y los profetas” como una aplicación directa del sistema mosaico. Sin embargo, sus predicaciones eran de carácter puramente legal. En este concepto se haya una excepción  importante en el evangelio según San Juan. En ese Evangelio, de las palabras que caracterizan a todos los dichos de Juan Bautista se seleccionaron las siguientes, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (1:29).

El evangelio según San Juan tiene por distinción el mensaje de salvación y la gracia por medio de la fe, y la selección de este mensaje de Juan Bautista ilustra  con perfección la mente y el propósito del Espíritu en el escogimiento del material para la construcción de ese evangelio de la gracia divina. Esta palabra excepcional de Juan Bautista, ajustada al  mensaje de la gracia en el Evangelio según San Juan, no deberá confundirse con sus predicaciones legalistas como se registran en los la evangelios sinópticos, donde su verdadero ministerio como precursor es presentado.

Lo que el predicó está claramente escrito en Lucas 3:8-14: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento. . . Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos? Y respondiendo les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también unos publícanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También le preguntaron unos soldados diciendo: Y nosotros ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.”

En este mensaje es evidente el énfasis intenso que se hace sobre el pacto de las obras meritorias; sin embargo Juan no predicó lo que predicó Moisés o los profetas. La ley y los profetas llegaron hasta Juan. Se llega entonces a la conclusión de que la predicación de Juan Bautista era totalmente nueva, y era según la misión de un heraldo del Rey; pero ese mensaje es legalista y no de la gracia. Es un pacto de obras y no uno de fe. También Lucas 16:16 arroja más luz sobre el hecho de que la predicación de Juan tenía que ver con el reino.

La regla divina en la tierra que Mateo llama “el reino de los cielos” mateo lo llama “el reino de Dios.” Esto es justificable porque el reino de Dios incluye el reino de los cielos, es decir, el reinado terrenal del Rey. Porque es tan evidente que Mateo y Lucas se refieren a la misma regla divina en la tierra, y con frecuencia comunican el mismo mensaje cuando usan estas dos frases, se llega a la conclusión de que cuando Lucas usa el término, “el reino de Dios”, aquí y en otras partes, se refiere a la limitada regla divina en la tierra. De los hombres que entran en ese reino, se dice: “se esfuerzan por entrar en él”. El significado literal es procurar entrar con todo vigor.

 La palabra sugiere un intenso esfuerzo humano, e implica la necesidad de mérito que es un requisito para lograr la entrada al reino. Hay, cuando menos, tres principales distinciones que aparecen cuando se hace un contraste entre las enseñanzas de la gracia y las del reino.

Primero, en el mensaje del reino, la esperanza está principalmente centralizada en el reino de los cielos, y en Marcos y en Lucas, en ese aspecto del reino de Dios que corresponde con el reino de los cielos. Se debe recordar que esto no es el cielo. En esta conexión, es el gobierno del Mesías-Rey en la tierra. Sin embargo, el gobierno más amplio del reino de Dios se menciona una vez (Mateo 6:33), y en un punto cuando todos los intereses divinos están bajo consideración. Tres veces el mensaje del reino sostiene la anticipación del cielo mismo ante sus hijos (Mateo 5:12; 6:20; 7:23). En las enseñanzas de la gracia es el mismo cielo que se contempla, y nunca se hace referencia al reino de los ciclos, sino sólo en el sentido de que los santos reinarán con el Rey. Los creyentes por otra parte, con frecuencia se relaciona a la esfera más grande del reino de Dios (véase Juan 3:3).

Segundo, estas dos líneas de enseñanzas pueden identificarse también por las grandes palabras que emplean. Según el Antiguo Testamento como también el Nuevo, las grandes palabras del reino son justicia y paz. El sermón del monte es la expansión del significado completo de la justicia personal que se requiere en el reino, Las grandes palabras en esta edad son creer y gracia.. Ni una sola vez aparecen estas palabras en conexión con las enseñanzas del reino de. Mateo 5-7. La misericordia se despliega en la gracia y no en la justicia.

Tercero, las enseñanzas del reino, como también la ley de Moisés, están basadas sobre un pacto de obras. Las enseñanzas de la gracia, por otro lado, están basadas en un pacto de fe. En un caso, se demanda la justicia; en la otra se provee esa justicia, se atribuye y se imparte por operación  interna. Una es de una bendición que se recibe por una vida perfecta, la otra es de una vida que se vive porque se ha recibido ya una bendición perfecta.

Muchas veces se ha hecho la suposición de que durante el reinado del Mesías no habrá pecado en la tierra, así como en los cielos nuevos y la tierra nueva que vendrán después. Todo pasaje bíblico que tiene que ver con el reino da énfasis a las condiciones morales que existirán en el reino.

Cuanto Satanás será atado, y habrá juicio inmediato sobre el pecado, las elevadas exigencias morales del reino serán posibles de cumplir; pero habrá iniquidad que juzgar, el enemigo perseguirá, y muchos que habrán profesado fracasarán porque ellos no habrán hecho realmente la voluntad del Rey. Tan grande será el avance moral en las condiciones del mundo durante el reino sobre esta presente edad, que la justicia “reinará” entonces, mientras que en el presente la justicia “sufre” (2 Ti. 3:12).

4. REINO DE DIOS Y REINO DE LOS CIELOS

Lo que sigue es una presentación en orden de los diferentes tópicos que se presentan en el Sermón del Monte.

 (1)Las  Bienaventuranzas. Este mensaje del reino comienza con  una lista de las nueve bendiciones que son prometidas y provistas para el hijo fiel del reino (Mateo 5.1-121). Estas bendiciones se alcanzan por medio de méritos. Esto está en un vivo contraste a las bendiciones de la posición sublime del creyente que él alcanza en un instante por medio de Cristo en el momento que él cree.

(a) “Bienaventurados los pobres (humildes) en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.” Así como Cristo declaró del niñito,  “de los tales es el reino de los cielos.” En la visión en el Antiguo Testamento de la manifestación venidera del Rey, se declara. “YO habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde del espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Is. 57:15). Del creyente se dice: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Co. 3:1 2) El creyente no se pone estas virtudes para ganar el cielo, mucho menos el reino de los cielos. Los creyentes se visten de ellas porque estos son elementos del carácter de uno que ya ha sido “elegido de Dios, santo y amado.” Cristo es el modelo (Fi1.2:~), y “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Stg. 4:6). En las enseñanzas de la gracia, “vestíos” no significa pretender, o apropiarse; sino que es la manifestación de la vida regenerada mediante el poder del Espíritu (véanse Ef. 4:24; 6:11; Col. 3:12).

(b) “Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación.” El llanto no pertenece a la Esposa de Cristo. Un mensaje diferente se ha dado a ella: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” “El llanto es la porción de Israel hasta que venga su Rey, y cuando El venga, será para “proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados, a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado” (Is. 61:2-3; comp. Is. 51:3; 66:13; 35:10; 51:11; Zac. 1:17).

(c) “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” Bajo la gracia la mansedumbre en el creyente es una obra del Espíritu, y no es recompensada nunca; pero el Rey en sus juicios “juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra” (ls. 1.1:4; comp. Is. 29:19; Sof. 2:3; Sal. 45:4; 76:9). La tierra será heredada en la era del reino. La gloria del Rey estará aquí en la tierra. No cabe ni en la suposición que el manso esté ahora heredando la tierra, o que ésta fuera una promesa hecha a la Iglesia, a quien no se hace ninguna promesa terrenal. Aquellos que son guardados por el poder de Dios mediante la fe para una salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero, tienen una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos.

(d) “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. El creyente bien puede desear un andar más cerca de Dios, pero ya es “hecho justicia de Dios en el.” A distinción de esto, la justicia es una cualidad que se debe alcanzar en el reino (Mt. 5:20). “Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia y su salvación se encienda  como  una antorcha. Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria” (ls. 62:1-2; comp. Sal. 72:1-4; 85:10-11, 13: Is. 11:4-5).

(e) “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” La condición exacta que se revela en esta promesa debe ser considerada detenidamente; porque en este pasaje, la misericordia que se obtiene de Dios depende del todo del ejercicio de la misericordia de Dios. Esta es la ley en su pureza. Bajo la gracia se le implora al creyente que sea misericordioso, como aquel que ya obtuvo misericordia (Ef. 2:4, 5; Tito 3:5). Dios manifestará su gracia en misericordia hacia la nación de Israel cuando El los reúna en su propia tierra (Ez.39:25) pero al mismo tiempo El tratará con ellos como individuos según la ley: “Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen. Y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra” (Sal. 103:17,18)  “por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista. Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre integro Limpio  te mostraras para con el limpio, y severo serás para con el perverso” (Sal. 18:24-26). Bajo la gracia El es rico en misericordia, aun cuando “estábamos muertos en pecados”.

(f) “Bienaventurados los de limpio corazón  porque ellos verán a Dios”. Opuesto a esto, bajo la gracia, está escrito: “Pero vemos a Jesús” y”Porque Dios que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (He.2:9; 2 Co.4:6). En Cristo Dios es revelado ahora al creyente, mientras que la promesa del reino a los de limpio corazón es que ellos verán a Dios. Las promesas del reino continúan: “El que camina en justicia y habla lo recto. . . Tus ojos verán al Rey en su hermosura” (ls.33: 15-17). “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón” (Sal.24:3, 4).

(g) “Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Paz es una de las dos grandes palabras del reino. El Rey, quien es “el Príncipe de Paz,” reinará de tal manera que la justicia y la paz cubrirán la tierra como las aguas cubren la faz del abismo (comp. Sal.72:3,7). En este reino se dará distinción especial al que promueva la paz. “Serán llamados hijos de Dios”. Bajo la gracia, ninguno es constituido hijo de Dios por obra alguna. “Pues todos sois hijos de Dios por fe en Cristo Jesús” (Gá.3:36).

(h)“Bienaventurados los que padecen persecución  por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” Una vez más, el  asunto importante es la justicia. Por el contrario, el creyente sufre con Cristo y por Su causa, y su recompensa esta en los cielos. “mas  todo esto os harán por causa de mi nombre” (Jn. 15:21). “Y también todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti.3: 12).

(i) “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” El creyente es llamado a sufrir por la causa de Cristo: “Porque a vosotros es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él (Fil. 1:29); “Si sufrimos, también reinaremos con él” (2 Ti 2: 12). Deberá notarse que cuando los hijos del reino son comparados a cualquier clase de hombres que sufren, son llevados a los profetas que vivieron antes de ellos, y no a los santos que componen el cuerpo de Cristo.

Al concluir estas observaciones acerca de las nueve bienaventuranzas, no debe perderse de vista el hecho de que en contraste a las nueve bendiciones del reino alcanzadas por un esfuerzo propio, el creyente bajo la gracia tiene la experiencia de nueve bendiciones que se producen en el por el poder directo del Espíritu que mora en él. Una cuidadosa comparación deberá hacerse de las nueve promesas que se hacen bajo el reino, con las nueve bendiciones que están preparadas bajo la gracia. Se verá que todo lo que se demanda bajo la ley del reino como una condición para la bendición, bajo la gracia, es provista por Dios mismo.

Los dos aspectos de la vida que se representan por estos dos grupos de palabras descriptoras son muy significativos. El total de todas las bendiciones en el reino no es de compararse con el superabundante “fruto del Espíritu” - “amor, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” - control de sí mismo, (Gá. 5:22-23). El mismo tiempo del verbo que se usa es importante. Bajo la gracia, el fruto del Espíritu es, que indica la presente posesión de la bendición mediante la pura gracia; en cambio bajo el reino, la bendición será para aquellos que así lo merezcan por sus obras.

 (2) Las Semejanzas de los Justos en el  Reino. En esta porción de las Escrituras (Mateo 5:13-16) los hijos del reino se comparan a la sal de la tierra, y a la luz del mundo. “Sal”, como una figura, no se usa de esta manera en las enseñanzas de Moisés ni en las enseñanzas de la gracia. Sin embargo, el creyente es llamado a ser “luz en el Señor”, y se le exhorta a “andar” como hijo de luz (Ef.5:8). Luego leemos: “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día” (1 Ts. 5:5). Pero, de Israel acerca de su bendición en el reino que vendrá se dice:            

“Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones”:

“también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra”; “Entonces nacerá tu luz como el alba”; “Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”; “Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados” (Is.42:8; 60:3,20). Aun aparece otro contraste en esta conexión: El creyente es llamado a manifestar a Cristo (1 1’. 2:9), pero los hijos del reino son llamados a manifestar sus buenas obras (Mt.5: 16).

 

                                     

5. LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS

Primero, los mandamientos del sistema mosaico y sus demandas, y los mandamientos y las demandas de las leyes del reino son de un carácter totalmente legalista, y juntos contienen la declaración escrita de la ley, la cual ley, como se verá, ha sido abrogada durante el presente reinado de la gracia.

Segundo, toda obra humana, aunque sea lo imposible, como las instancias divinas de la gracia, que se hace con la idea de obtener aceptación con Dios, tiene la naturaleza de un pacto legal de obras y por tanto sólo puede pertenecer a la ley. Mediante la obra consumada de Cristo, se asegura perfecta aceptación con Dios; pero esa aceptación solo se experimenta por la fe que no depende de mérito alguno, y descansa en Cristo como el suficiente Salvador. En forma semejante se verá que toda la proposición de una aceptación legal y meritoria con Dios no está en vigor durante el reinado de la gracia.

Tercero, cualquier forma de vida o servicio que se practica con dependencia de la carne, en vez de una dependencia del Espíritu, tiene un carácter legalista y por tanto, ha pasado durante el período presente del reinado de la gracia. Está escrito: “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley” (Gá. 5:18). La ley recurrió sólo a la carne, y, por tanto, el depender de la carne es volverse a la esfera de la ley.

Aunque la ley ha sido reemplazada por la gracia, puede ser impuesta ahora por uno mismo. Esto puede hacerse tomando como una regla de vida el código escrito de Moisés o del reino. También puede hacerse tomándose a las obras propias como la base de aceptación con Dios. O, puede hacerse, dependiendo de la energía de la carne para el poder que se necesita para vivir agradablemente delante de Dios. Una ley que se impone sobre uno mismo. Cualquiera que sea esa ley, no es aceptable a Dios; pero como todo pecado humano, tal imposición puede escogerse por el libre albedrío del hombre, y puede ejercerse en oposición a la voluntad revelada de ¡Dios. En vista de las declaraciones positivas de la Biblia de que la ley ha dejado de estar en vigor, cabe preguntar sobre el significado de ciertos pasajes:

Gálatas 3:23. “Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados ¡bajo la ley)’ En ningún sentido puede esta experiencia ser de los hombres, antes de aceptar a Cristo. El apóstol está hablando aquí ¡como un judío, y de aquellas circunstancias que podían existir sólo para cl judío de la iglesia primitiva quien vivió bajo ambas dispensaciones, la dE Moisés y la de la gracia.

Sin embargo, en el significado más amplio de la ley, ya descrito anteriormente, toda la humanidad fue libertada por la muerte de Cristo de la obligación de las obras meritorias, y de la necesidad de depender de la carne. “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas”; “Cristo nos redimió de la maldición de la ley”; Dios enviando a su Hijo condenó al pecado en la carne: para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros “ (Gá. 3:10, 13; Ro. 8:3, 4).

1 Corintios 9:20. El apóstol dijo: “Me he hecho . . . a los que están sujetos a la ley como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley.” Esto es claramente uná presentación de todos aquellos quienes se han impuesto sobre sí la ley en cualquier de sus aspectos (véase Gá. 4:21).

Romanos 4:14. “Porque si los que son de la ley son los herederos, yana resulta la fe, y anulada la promesa.” Esto es igualmente cierto para toda la humanidad cuando se consideran los aspectos más grandes de la ley; pero también se debe notar que la antigua designación de los judíos como los que están “bajo la ley”, en contraste a los gentiles a quienes ninguna ley fue dada jamás, los Judíos todavía la tenían en la Iglesia primitiva (comp. Ro. 2:23; 416)

Romanos 2:13. “Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.” Esto es una declaración de un principio intrínseco de la ley. Era un pacto de obras en sentido absoluto. Ahora nadie es justificado por la ley (comp. Ro. 3:20; Gá. 3:11). Nótese también: “Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión” (Ro. 2:25). Esto también es un principio que perteneció a la ley. Guardar la ley era ¡un descrédito para Dios, y un insulto a su justicia (comp. Is. 5 2:5). ¡Ese mismo principio es una amonestación a todos los que intentan guardar la ley, o aun contemplan tal idea (véase también Stg. 2:10).

Romanos 3:3 1. “¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.” La ley nunca ha sido cumplida por aquellos que han procurado cumplirla. Sin embargo, es cumplida por aquellos que humildemente reconocen su incapacidad para hacer cosa alguna que agrade a Dios, y quienes se dirigen a Cristo y encuentran amparo en él, quien ha cumplido toda demanda dc la ley por ellos. Ellos, y sólo ellos han vindicado la santa ley de Dios.

Romanos 7:16. “Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la le y es buena.” El uso que se le da a la palabra ley en todo este contexto (7:15-8:13) es claramente de la esfera más amplia de toda la voluntad de Dios, en vez de los mandamientos limitados de Moisés. Ni una sola vez se menciona a Moisés; sin embargo “la ley de Dios”se~ menciona tres veces (7:22, 25; 8:7).

La completa cesación del reinado de la ley de Moisés, aun para Israel. Mediante la muerte de Cristo, es el testimonio amplio de las Escrituras. Unos pocos pasajes importantes que declaran este hecho de la cesación de la ley se dan a continuación:

Juan 1:16-17. “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre (añadida a) gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” Según este pasaje, todo el sistema mosaico fue cumplido, suspendido, y terminado en el primer advenimiento de Cristo.

Gálatas 3:19-25. “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa. . . para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. Pero antes que viniese la fe, (nosotros judíos) estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo (que disciplina niños), para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo” (la ley). Ningún comentario es necesario sobre esta declaración incondicional relativo al aspecto transitorio del sistema mosaico.

Romanos 6:14. “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Aunque el mensaje directo de este pasaje es sobre la incapacidad que ha sido provista para la vida bajo la gracia, la cual jamás se proveyó bajo la ley, se hace la declaración positiva, “no estáis bajo la ley.”

Romanos 7:2-6. “Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucité de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.

Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.” Se dan varias revelaciones importantes en este pasaje. La relación de uno que había estado bajo la ley (que era una realidad en el caso del apóstol Pablo) a las enseñanzas de la gracia era como la de una esposa a su segundo esposo. La ley, o la obligación, de la esposa a su esposo termina con la muerte de él. Si ella se casa con un segundo esposo, ella entonces queda bajo una obligación enteramente nueva. La muerte expiatoria de Cristo fue el fin del reinado de la ley, ley que se compara al primer esposo. “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucité de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” Nada puede ser más claro que esto. El creyente está ahora bajo una obligación a Cristo; unido por una ley a Cristo. Sólo necesita cumplir “la ley de Cristo”.

Sería muy irracional pensar proponer que una mujer tratase de ser obligada a dos maridos a la vez; sin embargo, esta es la ilustración divina del error de entremezclar las enseñanzas de la ley y las enseñanzas de la gracia. Tener más de un esposo en sentido espiritual es ofensivo a Dios. En la nueva unión formada con Cristo, como consecuencia ha de producirse fruto para con Dios. Se refiere aquí al hecho de que la vida del cristiano y su servicio son posibles por el poder de Dios y por tanto son sobrehumanos. Del creyente se dice claramente, no sólo que “está muerto a la ley,” sino que es “libre de la ley,” y de todo aspecto de la ley, para que sirva en el régimen del Espíritu”; porque las enseñanzas de la gracia tienen el carácter especial de ser cumplidas por el poder que da el Espíritu.

El creyente no debe vivir y servir “bajo el régimen viejo “de la letra,” que es la ley. Es por la unión vital en el cuerpo de Cristo como un miembro vivo que el creyente es absuelto de toda otra relación y queda centralizado sólo en lo que pertenece a la Cabeza viviente. Es así como se indica positivamente que los principios de la ley y la gracia (que son completamente opuestos) no puede coexistir como reglas de conducta.

2 Corintios 3:7-13. “Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria cl ministerio del Espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.

Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece. Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.”

 

 

6. CONTRASTES

Es la ley que está cristalizada en los Diez Mandamientos que se contempla; porque esa ley, y ninguna otra, es la que “fue escrita y esculpida en piedras.” En medio de los contrastes más marcados entre el reino de las enseñanzas de la ley y el de las enseñanzas de la gracia queda declarado que estos mandamientos “habían de perecer y “ser abolidos”. Deberá reconocerse que lo viejo fue abolido para hacer lugar para lo nuevo, que excede mucho más en gloria. Que la ley haya perecido, no es, por tanto, una pérdida; más bien es una ganancia incalculable. Los contrastes incontrovertibles que se presentan en todo este contexto se arreglan aquí en paralelos:

Las Enseñanzas de la Ley

Las Enseñanzas de la Gracia   

1. Escritas con tinta.      

1. Escritas con el Espíritu del Dios viviente.

2. En tablas de piedra.

2. En tablas de carne del corazón.

3. La letra mata.

3. El Espíritu da vida.

4. El ministerio de muerte.

4. El ministerio del Espíritu

5 .Fue gloriosa.

5. Con la gloria más eminente.

6. Pereció.

6. Permanece.

7. Abolida.

7. Tenemos tal esperanza.

Gálatas 5:18. “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.” No queda ningún lugar para la ley, y por tanto tampoco hay ocasión para su reconocimiento. El ser guiado por el Espíritu es experimentar una forma de vida que no sólo sobrepuja sino cumple con todos los ideales de la ley.

Efesios 2:15. “Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas.”

Colosenses 2:14. “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.”

Juan 15:25. “Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley.” Esta referencia, que es la única en el discurso en el Aposento Alto que se hace a la Ley de Moisés es muy significativa. Como ya se indicó, Cristo en este discurso ha guiado a sus seguidores más allá de la cruz y desenvuelve ante ellos los mismos fundamentos de las nuevas enseñanzas de la gracia.

Estos hombres eran judíos; pero Cristo, en esta enseñanza no les habla como si estuviesen ellos obligados a la ley de Moisés. El dice “en su ley”, no dice, en vuestra lev’, en esta forma él indica que estos judíos quienes habían venido a estar bajo la gracia ya no estaban bajo el régimen de la ley de Moisés. Por esta misma Escritura no sólo se afirma claramente que todo el sistema de la ley ha sido quitado durante la dispensación de la gracia, sino que es notable que la ley, como ley, nunca es aplicada al creyente como un principio gubernativo de su vida bajo la gracia. Esta no es una omisión accidental; es la expresión de la mente y voluntad de Dios.

Se llega, pues, a la conclusión de que la ley de Moisés no fue dada para regir la vida del creyente bajo la gracia. Sin embargo, por otro lado, los principios permanentes de la ley que se adaptan a la gracia son traídos y restablecidos en las enseñanzas de la gracia, no como una ley, sino reformados al modelo de fa gracia infinita. Esta gran realidad se ilustra hábilmente en la experiencia de un ciudadano de Estados Unidos que estuvo en Alemania en el comienzo de la primera guerra mundial. Huyendo a través de Holanda, llegó a Inglaterra con las bolsas llenas de mono das de oro de Alemania. Esta moneda, con el cuño alemán, era sin valor como moneda en Inglaterra; pero al fundirse y acuñarse en la casa de moneda de Inglaterra, llevaba entonces todo el valor en ese dominio. Así también el valor intrínseco del oro de la ley es preservado y reaparece con el acuño de las nuevas enseñanzas de la gracia.

Al aplicar las enseñanzas de la gracia es lícito hacer notar que cierto principio semejante existía bajo la ley de Moisés, y así se demuestra que el precepto en cuestión representa el carácter inmutable de Dios; pero aplicar las enseñanzas del sistema mosaico a los que están bajo la gracia no sólo no es bíblico sino desrazonable. Por cuanto las dos enseñanzas, tanto la ley de Moisés como las enseñanzas de la gracia son completas en si mismas, ninguna requiere la adición de la otra, y combinarlas es sacrificar todo lo que es vital en cada una. Por tanto, una gran importancia se deberá dar al positivo e invariable mensaje al creyente que se declara en las palabras, No estáis bajo la ley, sino balo la gracia.

 

7. LA CIRCUNCICIÓN

Génesis 17: 11Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

CIRCUNCIDARÉIS. La circuncisión debía ser una señal y un sello del pacto de Dios con Abraham y su descendencia. (1) Era una señal o marca de que ellos habían aceptado el pacto de Dios y a Dios mismo como su Señor. (2) Era un sello de la justicia que tenían por la fe (15:6: Ro 4:11). (3) Era para recordarle al pueblo las promesas de Dios para ellos y sus propias obligaciones personales del pacto (cf. v. 14).

Josué 5:2 En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel.

VUELVE A CIRCUNCIDAR. Bajo el antiguo pacto la circuncisión marcaba a cada varón como hijo de Abraham y siervo del Señor Dios. La circuncisión los habilitaba para participar de las bendiciones del pacto (véase Gn 17:11, nota). Era, sin embargo, una señal de su obediencia al pacto. Aun cuando el pueblo de Dios había invadido la tierra prometida, se necesitaba la preparación espiritual de la circuncisión y de la Pascua antes que pudieran comenzar la verdadera conquista.

Colosenses 2:11 En él también fuisteis circuncidados  con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo.

EN LA CIRCUNCISIÓN DE CRISTO. En el AT la circuncisión era la señal de que el israelita mantenía una relación de pacto con Dios (véase Gn 17:11, nota). Simbolizaba la separación del pecado y de todo lo que era profano en el mundo. El creyente bajo el pacto del NT ha tenido una circuncisión espiritual al despojarse de la naturaleza pecaminosa. Ese es un acto espiritual por el cual Cristo quita la antigua naturaleza no regenerada de rebelión contra Dios e imparte la vida espiritual o la de resurrección de Cristo (vv. 12-13); es una circuncisión del corazón (Dt 1016; 30:6; Jer 4:4; 9:26 Ro 2:29).

Romanos 2:29…  sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

CIRCUNCISION... DEL CORAZÓN. EN ESPÍRITU. Esta es la obra de gracia de Dios en el Corazón de los creyentes mediante la cual participan de la naturaleza divina y llegan a poder vivir una vida pura separada del pecado para la gloria de Dios (cf. Dt 10:16; .Jer 4:4; 2P 1:4). De ese modo, la vida santa se convierte en la señal externa de que están bajo el nuevo pacto.

Filipenses 3:2 Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.

PERROS - MALOS OBREROS - -. MUTILADORES. La prueba más grande de Pablo fue el pesar que, Sintió por causa de los que tergiversaban el evangelio de Cristo. Su amor por Cristo, la iglesia y verdad redentora era tan fuerte que lo estimulaba a oponerse fervientemente a los que pervertían la  sana doctrina, tratándolos de “perros’ y “malos obreros (véanse 1:37, nota: Gá 1:9, nota; cf. Mt 23). Mutiladores del cuerpo” es la expresión de Pablo para la ceremonia de la circuncisión tal como enseñaban los judaizantes, quienes afirmaban que la señal de la circuncisión del AT era necesaria para la salvación. Pablo declara que la verdadera circuncisión es la obra del Espíritu en el corazón de una persona  cuando son borrados el pecado y la maldad (V. 3; Ro 2:25-29; Col 2:1 1).

CIRCUNCISIÓN: - un corte

 

A. El rito físico:

Instituido por Dios                        Gn. 17: 10 – 14

Un sello de justicia                        Ro. 2: 25 – 29

Se realizará en el octavo día          Lc. 1:59

Se nombraba a la criatura cuando 

se realizaba                                     Lc. 1:59

Permitía el derecho a la Pascua       Éx. 12:48

Descuido de, castigado                   Éx. 4:24

Descuidado durante el desierto       Jos. 5:7

Una señal de la relación del pacto    Ro. 4:11

 

B. Necesidad de:

Se asevera en la vieja

dispensación                                    Gn. 17: 10 – 14

Abolido por el evangelio                  Gá. 5: 1 – 4

                                                       Ef. 2: 11, 15

No sirve para nada                          Gá. 5:6

                                                       Col. 3:11

Promovida por falsos maestros         Hch. 15:1

Descrita como un yugo                     Hch. 15:10

Abrogada por los apóstoles              Hch. 15: 5 – 29

                                                        1 Co. 7:18,19

 

C. Significado espiritual de:

Regeneración                                    Dt. 10:16

                                                         Dt. 30:6

                                                         Jer. 4:4

El verdadero judío (cristiano)             Ro. 2:29

El cristiano                                        Col. 2:11