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ESTUDIOS BIBLICOS PARA EL LIDER Y ESTUDIOSOS DE LA PALABRA

9.    LAS DISPENSACIONES

A. LA Dispensación DE LA LEY

La dispensación de la ley comienza en.

Éxodo 19:3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel.

Y se extiende a través de todo el periodo hasta el día de Pentecostés en Hechos 2, aunque la ley finalizó en un sentido en la cruz. Ciertas porciones como el evangelio de Juan y algunos pasajes selectos en los otros evangelios anticiparon sin embargo, la era presente de la gracia.

La ley mosaica fue dirigida solamente a Israel, y los gentiles no eran juzgados por sus normas. La ley contenía un detallado sistema de obras, incluidas tres principales divisiones: los mandamientos (la voluntad expresada de Dios.

Éxodo 20:1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo  y lo santificó.12 Honra a tu padre y a tu madre,  para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 13 No matarás. 14 No cometerás adulterio. 15 No hurtarás. 16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

18 Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. 19 Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.20 Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis. 21 Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios. 22 Y Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros. 23 No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis. 24 Altar de tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. 25 Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás. 26 No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él.

Los juicios (la vida social y civil de Israel, Éxodo. 21:1 Estas son las leyes que les propondrás. Ex 24:11 Más no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron.  y las ordenanzas (la vida religiosa de Israel, Ex. 24: 12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.  Ex 31: 18 Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. El sistema de sacrificios y del sacerdocio que fue incluido era tanto legal como de gracia. El gobierno en esta dispensación era una teocracia, un gobierno por medio de Dios a través de sus profetas y sacerdotes. El pacto mosaico fue también de carácter temporal, en vigencia sólo hasta que Cristo viniese Gl. 3: 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

La naturaleza de la dispensación era condicional, esto es, la bendición estaba condicionada a la obediencia.

Por primera vez en la historia la Escritura reveló un completo y detallado sistema religioso bajo la ley, proveyó el terreno para la limpieza y el perdón, la adoración, y oración, y ofreció una esperanza futura. Bajo la Ley hubo constante fracaso. Esto es evidente especialmente en el periodo de los jueces pero siguió hasta después de la muerte de Salomón y la división del reino de Israel en dos reinos. Hubo períodos cuando la ley fue completamente olvidada e ignorada y la idolatría reinaba en forma suprema. El Nuevo Testamento continúa el registro de fracasos, que culmina en el rechazo y crucifixión de Cristo, quien en su vida guardó la ley en forma perfecta.

Fueron infringidos muchos Juicios durante la dispensación de la ley como se describe en Deuteronomio 28:  1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 30: 20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar los mayores juicios fueron el cautiverio bajo Asiría y Babilonia, de los cuales retornaron en el tiempo debido. Los juicios de Israel también vinieron después del término de la dispensación e incluyeron la destrucción de Jerusalén en el ano 70 d.C. y la dispersión mundial de Israel. La gran tribulación, otro tiempo de angustia para Jacob, está todavía por delante.

 Jeremías. 30: 1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: 2 Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado. 3 Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. 4 Estas, pues, son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá. 5 Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. 6 Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. 7 !!Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. 8 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, 9 sino que servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré. 10 Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, ni te atemorices, Israel; porque he aquí que yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. 11 Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.

El tiempo del fin

Daniel 12: 1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

Mt. 24: 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Bajo la ley, sin embargo, también era administrada la gracia divina en aquel sistema de sacrificios que fue provisto como una vía de restauración para el pecaminoso Israel, y el Dios paciente se manifiesta en la provisión de profetas, jueces y reyes y en la preservación de la nación. En repetidas ocasiones el arrepentimiento de Israel fue aceptado por Dios, y a través de este período fue escrito el Antiguo Testamento. La bendición coronadora fue la venida de Cristo como el Mesías de Israel, a quien la nación entera rechazó.

En un sentido la dispensación de la ley terminó en la cruz Ro. 10: 4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. 2 Co. 3:11 Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece. 12 Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; 13 y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. 14 Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.

Pero en otro sentido no concluyo hasta el día de Pentecostés, cuando comenzó la dispensación de la gracia. Aunque la ley finalizó como una regla especifica de vida, continúa siendo una revelación de la justicia de Dios y puede ser estudiada con provecho por los cristianos para determinar el carácter santo de Dios. Los principios morales que resaltan la ley continúan, puesto que Dios no cambia; pero los creyentes hoy día no están obligados a guardar los detalles de la ley, dado que la dispensación ha cambiado y la regla de vida dada a Israel no es la regla de vida para la iglesia. A pesar de ello, pueden hacerse varias aplicaciones de la ley, aunque una interpretación estricta sólo relaciona a la ley mosaica con Israel.

El propósito de la ley era proveer una regla justa de vida y traer el pecado a condenación. La experiencia de Israel bajo la ley demostró que la ley moral, cívica y religiosa no puede salvar o santificar. La ley nunca fue propuesta para proveer la salvación para el hombre, ya sea mientras estaba en vigencia o después, Y por medio de su naturaleza era débil, por cuanto no podía justificar Romanos 3: 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

 No podía santificar o perfeccionar Hebreos 7:18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19 (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.

Estaba limitada en su vigencia y duración (Ge. 3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.  

No podía regenerar, y sólo podía hacer manifiesto el pecado (Ro. 7: 5 Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. 7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. 8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. 9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.

Romanos 8: 3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

1 Co. 15: 56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. La ley hizo posible que Dios demostrara que todos eran culpables y que toda boca calló (Ro. 3:19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. e hizo evidente la necesidad de Cristo (Ro. 7: 7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. 9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. 10 Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; 11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. 12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. 14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.  16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.  17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;  23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 !!Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

Gá. 3: 21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.  25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

B. DISPENSACION DE LA GRACIA

La dispensación de la gracia comienza justamente en Hechos 2 y continúa a través del Nuevo Testamento, culminando con el arrebatamiento de la iglesia. Algunas enseñanzas concernientes a la dispensación de la gracia fueron introducidas antes, como en Juan 13-17. Las Escrituras que se relacionan con esta dispensación ce extienden desde Hechos 1 hasta Apocalipsis 3.

La dispensación de la gracia fue dirigida solamente a la iglesia, puesto que el mundo como un todo continúa bajo la conciencia y el gobierno humanos. En ella, la salvación se revela que es por la fe únicamente, lo cual fue siempre verdad, pero ahora se hace más evidente (Ro. 1:16: 3:22-28:4:16; 5:15-19). Las altas normas de gracia elevan a esta dispensación por sobre todas las reglas de vida previas (Jn. 13:34-35; Ro. 12:1-2; Fil. 2:5; Col. 1:10-14; 3:1: 1 Ts. 5:23).

Sin embargo, bajo la gracia el fracaso fue también evidente, puesto que la gracia no produjo ni la aceptación universal de Cristo ni una iglesia triunfante. De hecho, la Escritura predijo que habría apostasía dentro de la iglesia profesante (1 Ti. 4:1-3; 2 Ti. 3:1-13; 2 P. 2-3; Jud.). Aunque Dios esta cumpliendo sus propósitos en llamar a gentes para su nombre de entre los judíos y gentiles, la porción profesante pero no salva de la iglesia dejada atrás en el arrebatamiento será juzgada en el período entre el arrebatamiento y la venida de Cristo para establecer su reino (Mt. 24:1-26; Ap. 6-19). La iglesia verdadera será juzgada en el cielo en el tribunal de Cristo (2 Co. 5:10-11). En esta edad presente la gracia divina es especialmente evidente en la venida de Cristo (Jn. 1:17), en la salvación del creyente y en nuestra posición ante Dios (Ro. 3:24; 5:1-2. 15-21;  Gl. 1:1-2:21; Ef. 2:410), y en la naturaleza de la gracia como una regla de vida (Gl. 3:1-5:26).

La dispensación de la gracia termina con el arrebata­miento de la iglesia, el cual será seguido por el juicio de la iglesia profesante (Ap. 17:16). La era de la gracia es una dispensación diferente en lo que concierne a abarcar a cre­yentes judíos y gentiles. Por contraste, la ley de Israel era solamente para Israel, el gobierno humano era para el mun­do entero, y la conciencia se extiende a toda la gente.

En la presente dispensación la ley mosaica está comple­tamente cancelada en cuanto a su aplicación inmediata, pero continúa para testificar de la santidad de Dios y provee mu­chas lecciones espirituales para ser aplicadas. Aunque todas las dispensaciones contienen un elemento de gracia, la dis­pensación de la gracia es la suprema manifestación de ambas cosas, la totalidad de la salvación recibida y en cuanto a una regla de vida.

 

 

C. DISPENSACION DEL REINO

La dispensación del reino comienza con la segunda venida de Cristo (Mt. 24; Ap. 19) y es precedida por un periodo de tiempo en el cual se incluye la tribulación, el cual hasta cierto grado es un periodo transitorio. Las Escrituras que se aplican a ello son todos los pasajes del reino futuro, ya sea en el Antiguo o Nuevo Testamento (siendo las principales Sal. 72; Is. 2:1-5; 9:6-7, 11; Jer. 33:14-17; Dn. 2:44-45; 7:9-14, 18, 27; Os. 3:4-5~ Zac. 14:9; Lc. 1:31-33; Ap. 19-20). En el reino, la responsabilidad humana será obedecer al rey, quien regirá con vara de hierro (ls. 11:3-5; Ap. 19:15). El reino será teocrático, esto es, una reglamentación de parte de Dios, y habrá un sistema renovado de sacrificios y sacerdocio (Is. 66:21-23; Ez. 40-48).

Un rasgo excepcional de este periodo es que Satanás será atado y los demonios permanecerán in­activos (Ap. 20:1-3, 7). El reino, sin embargo, también será un periodo de fracaso (Is. 65:20; Zac. 14:16-19), y habrá re­belión al final del mismo (Ap. 20:7-9). El juicio divino que sigue incluye la destrucción de los rebeldes por medio del fuego (Ap. 20:9) y la destrucción de la antigua tierra y cielo por fuego (2 P. 3:7, 10-12). En el reino milenial la gracia di’dna también se revela en el cumplimiento del nuevo pacto (Jer. 31:31-34), en cuanto a salvación (Is. 12), en prosperidad física y temporal (Is. 35), en abundancia de revelación (Ser. 31:33-34), en perdón de pe­cado (Jer. 31:34) y en la recolección de Israel (Is. 11:11-12; Jer. 30:1-11; Ez 39:25-29). El reino milenial termina con Ja destrucción de la tierra y cielo por fuego y es seguida por el estado eterno (Ap. 21-.22).

La dispensación del reino difiere de todas las dispensa­ciones anteriores en que es la forma final de la prueba moral. Las ventajas de la dispensación incluyen un gobierno per­fecto, la presencia inmediata y gloriosa de Cristo, el cono­cimiento universal de Dios y el término de los tiempos de salvación, y Satanás que permanece inactivo. En muchos puntos la dispensación del reino es suprema y trae a su con­sumación los tratos de Dios con el hombre. En las dispen­saciones Dios ha demostrado cada significado posible de los tratos con el hombre. En cada dispensación el hombre fracasa y la gracia de Dios es suficiente.

En las dispensaciones se cumple el propósito de Dios de manifestar su gloria, en el mundo natural y en la historia humana. A través de la eternidad nadie podrá levantar la pregunta de si Dios podría haber dado al hombre otra opor­tunidad para alcanzar la salvación o la santidad por medio de su propia habilidad. Un conocimiento de las dispensacio­nes es, de acuerdo a ello, la clave para el entendimiento del propósito de Dios en la historia y el despliegue de la Escri­tura, la cual registra los tratos de Dios con el hombre y su revelación divina concerniente a si mismos.

 

10. JUDAISMO

[Israel],’ Iapw•XLttjç ¡israelitaj, Iou&áo~ [judío!,

~lou6aLa Lludeah Iou&~K6ç [judío], iouB~km [vivir como judío], Lou&L46ç [judaísmo 1~ E~p~io~ Ihebreoh E~p&LK6ç [hebreo], E~p~tç [(idioma) hebreo], Ej3pcác-t[ [en hebreo]

A. Israel, Judá y los hebreos en el AT.

1. Israel y Judá.  Israel es el nombre de la liga tribal sagrada de Josué 24. Denota la totalidad de los elegi­dos de Dios y abarca sus creencias centrales. Con la monarquía sigue cubriendo a la entidad entera bajo Saúl, pero bajo David llega a denotar a las tribus del norte por contraposición a Judá. David y Salomón mantienen unida la liga a pesar de las tensiones, pero con Roboam Israel se aparta, y quedan los dos reinos de Israel y Judá. Judá es simplemente un nombre político para la tribu y luego para el reino del sur, y no tiene ninguna significación religiosa.

Con el colapso del reino del norte, Israel llega a ser nuevamente el nombre para el pueblo entero en sentido espiritual (como lo había sido para los profetas; Cf. Ls. 8:14>, y este llega a ser el uso normativo. Desde luego, en la práctica Judá es ahora Israel, pero el concepto de un Israel más grande que abarque todas las tribus no se pierde jamás. Josías intenta una verdadera restauración del reino davídico completo, y la reconstitución de las doce tribus llega a ser una forma de expectativa escatológica.

2. Los hebreos. El nombre «hebreos» parece ser al principio un término legal más que étnico <conectado tal vez con Habiru) (Cf. Ex. 21:2ss; Jer. 34:8ss; 1 S. 14:21). Pero el término se convierte luego en uno más general, que es asado por los extranjeros pata denotar a Israel (a menudo de manera crítica; cf. Go. 39:14, etc.), o por los israelitas para distinguirse así mismos de los extranjeros (Un. 40:15; Ex. 1:19, etc.). Tiene entonces un sentido casi nacional en, p. Ej., Génesis 14:13 y Jonás 1:9.

ÍG. von Rad, III, 356-359j

B. 1opwt~X, ‘Iou~&toc, ‘E~paioç en la literatura judía después del AT.

1. Iop~i5X/Iou6aioç.

a. La base. En los tiempos postexílicos se ponen en uso dos términos para referirse al pueblo: el término religioso «Israel/ israelita» y el término político «judío». Ambos denotan al pueblo en términos de su confesión religiosa así como de su unidad nacional, Israel es la comunidad de aquellos que adoran al verdadero Dios y que han sido elegidos por él para ese propósito.

Todo judío se halla en relación con Dios, y los de fuera pueden ingresar en esta relación sólo si se hacen miembros de este pueblo. De las dos designaciones, «Israel» es preferida por el pueblo y enfatiza el aspecto religioso, mientras que «judío» es el uso no israelita (adoptado libremente por los judíos de la dispersión) y comporta a veces (aunque no frecuentemente) un matiz despectivo.

b. El uso del judaísmo palestinense. (i) En 1 Macabeos, «Israel» es el término propio del autor; pero se usa ‘Iou&áot (a) cuando los que hablan no son judíos; (b) en las cartas diplomáticas, tratados, etc.; (c) por los judíos mismos en las comunicaciones diplomáticas;> (d) también por los judíos en comu­nicaciones internas oficiales (cf 1 Mac. 13:42; tb. las monedas asmoneas). (ii) Obras religiosas como el Sirácida o Judit usan naturalmente «Israel» con su orientación religiosa. Lo mismo se aplica a las obras rabínicas. (iii) Cuando los rabinos usan ‘Iou~&ioç, es principalmente en labios de no judíos, o adoptando el uso de los no judíos o de los judíos de la dispersión. Lo  inusual del término se puede ver en el intento de hacer un juego con la palabra «monoteísta» al describir a Mardoqueo como judío

en Ester 2:5.

c. El uso del judaísmo helenístico. (i) En 2 Macabeos, «Israel» figura sólo cinco veces y siempre en con-textos fuertemente religiosos, p. Ej. 1:25-26. ¡ ‘Iou~aioç se usa libremente, inclusive en la autodesignación. También encontramos ‘Iou5üíq~& para designar la religión judía (cf 8:1). 3 Macabeos sigue un patrón parecido (cf «Israel» en 2:6, etc.; Iouóaioç en otros lugares). (ii) El testimonio de las inscripciones apunta a lo mismo. Incluso los judíos se llaman así mismos Iou6aiot. Cf también los documentos arameos de los colonos de la Elefantina. (iii) En este contexto también se puede citar

4 Macabeos, aunque aquí los contenidos religiosos dan mayor cabida para “Israel”.

2. Eppóioç.

a. Como término para el idioma y la escritura. (i) E~paioç es menos común que Iopwjk y que ‘Iouéaioc, y en los rabinos denota el idioma (en tanto diferente del arameo o del griego) y la escri­tura (en tanto diferente de la escritura asiria o de la griega). Sólo rara vez se ponen el hebreo y el arameo en una misma categoría. (ii) los Deuterocanónicos y los pseudoepigrafos también usan el término para el hebreo; pero ocasionalmente, y más comúnmente en Josefo y el NT, va incluido el arameo. Josefo extiende también el término para abarcar monedas, medidas, los nombres de los meses y diversas características nacionales,

b. Como nombre arcaico y expresión elevada para. el pueblo de Israel. (i) El AT usa esta palabra para el período más antiguo, y esto conduce a que se use en referencias al pasado más remoto o en obras que cultivan un estilo arcaico. (ii) Como término arcaico, E~paioç adquiere dignidad y llega a usarse  así como término elevado o elegante que evitará los matices negativos de louñaloç, p. ej. En los relatos de martirios en 4 Macabeos (5:2,4 etc.) o en Judit. (iii) Posiblemente este sea el punto en algu­nas inscripciones, aunque, en vista del uso aceptado de ‘Iou~aioc, aquí la referencia bien podría ser a características nacionales, principalmente al aferrarse al uso del arameo.

C. ouMioç, ‘Iop~úX y EPp&ioc en la literatura griega helenística.

1. ouMioç, ‘Iop~úX

a. En los escritores paganos. (i) Los escritos griegos postclásicos contienen muchas referencias, y en su mayor parte tienen ‘IouMioç para referirse al pueblo (menos comúnmente E~pdtot). Los historiadores toman nota del pueblo y muestran interés por su historia y su política (p. ej. Hecateo de Abdera, o Agatárquides). (ii) El término ‘lou&ttoc tiene también una connotación religiosa decisiva, p. ej. en Megástenes, Plutarco, etc. Plutarco describe los ritos y festividades de los judíos. (iii) Un punto significa­tivo es que Iouáaioç puede denotar la adhesión religiosa sin que importe la nacionalidad (cf Plutarco).

b. Entre los judíos y escritores judíos. (i) Los judíos de la dispersión adoptan la costumbre gentil y pronto llegan a llamarse así mismos Iou6diot. (u) Filón sigue este uso, con énfasis en la unidad reli­giosa así como en la nacional (aunque no llega tan lejos como para hablar de judíos que no pertenecen a la nación>. (iii) Josefo rara vez usa ‘Iouóaiot para el Israel antiguo, pero en cambio usa solamente esa palabra cuando llega al periodo postexílico y contemporáneo. Entreteje los aspectos nacional y religioso y a veces puede llamar a los prosélitos Iou6aiot.

2. Iopai5k.

a. En los escritores paganos. Puesto que «Israel» es un término específicamente judío, no es de extrañar que los escritores paganos nunca lo usen ni para el Israel antiguo ni para el presente. Figura en los papiros solamente cuando hay una influencia judía o cristiana directa.

b. En Filón y Josefo. (i) Filón. Con referencia al período antiguo, Filón sigue al AT al usar «Israel>’, fre­cuentemente en citas. (ii) Josefo. También Josefo usa «Israel» solamente con referencia al pasado. A diferencia de Filón, quien le da al término una significación figurativa, Josefo parece no adjuntar a él ningún significado religioso particular. Prefiere ‘Iaptúlirat para el pueblo entero, y muestra fami­liaridad con el uso palestinense de este término para referirse a la gente corriente a diferencia de los sacerdotes y levitas.

3. E~paioç.

a. En los escritores paganos. (i) Rara en la literatura griega, esta palabra tiene habitualmente un sentido nacional, geográfico o lingüístico. (u) A veces sela selecciona como un término mas antiguo. (iii) En un caso es bien claro que denota el idioma. (iv) Para Pausanias, el término significa «habitante de Palestina».

b. Entre los judíos: Filón y Josefo. (i) Filón. Filón usa la palabra para designar a los judíos de tiempos antiguos, y también para aquello que, aunque judío, no es común a todos los judíos, p. ej. el idioma. (ii)Josefo. Tenemos aquí un uso similar para el antiguo Israel y para cosas tales corno e1 idioma, la. escritura, las monedas, etc., que son peculiares de los judíos como nación. (iii) En inscripciones, el término designa a los judíos palestinenses de habla aramea.

D. Iou6aioç, Iopa,5X y E~paiioç en el NT

1. Iou6aioç, IouéaLa, Iou~aLKoc, loo tQ.o, Iou~aLa[toç.

a. ‘Iouédioç en los autores de los Sinópticos IouMioç es poco común en estos autores. Figura para de­signar al pueblo sólo en plural, y sólo en labios de extranjeros (cf Mt. 2:2). Tiene un sentido nacional y geográfico, pero especialmente religioso. En el relato de la pasión, como en e1 de los Magos, a Jesús se lo llama «rey de los judíos», pero es obvio que Pilato no toma en serio el lado religioso, y la cruci­fixión es un claro golpe contra toda pretensión política (cf Mt. 27:11, 29, 37). Encontraste, los jefes del pueblo se burlan de Jesús como el «rey de Israel» (Mt. 27:42). En Mateo 28:15 no hay artículo, y la referencia es a los judíos que rehúsan confiar en Jesús. En Marcos 7:3 la nota explicativa es para los no judíos, y la palabra tiene connotación religiosa. En Lucas 7:3 y 23:51 el autor bien puede estar adoptando su propio uso. El uso sinóptico corresponde al de 1 Macabeos: ‘Iüti~w.ot Se usa para el pueblo, ya sea por parte de no judíos, o por judíos en su trato con ellos, mientras que ‘Lopai5k es el término judío propio.

b. Juan. (i) Entre los muchos osos en Juan, observamos primero una semejanza con el de los Sinópticos en el relato de la pasión (18:33, 39; 19:3), donde «rey de los judíos» figura en labios no judíos (cf tb. 18:35). También es una mujer samaritana la que habla en 4:5, y en 4:22 se hace distinción respecto a los samaritanos. (íi)Joan usa también ‘Iou&aioc para los habitantes de Palestina, especialmente en explicaciones de las costumbres o circunstancias judías. El propósito es, obviamente, aclararles las cosas a los extranjeros (cf. 2:6, 13; 5:1; 7:2). En esos contextos el uso es objetivo y no enfático. Lo mismo se aplica a 1:19; 3:1, etc. Algunos de estos judíos bien pueden ser creyentes en Jesús (8:31; 11:45; 12:11). Este uso corresponde al de Josefo, y no tiene porqué implicar una distancia del autor en cuanto a tiempo o nacionalidad. (iii) En algunos pasajes, los judíos en Juan son los opositores de Jesús, aunque la oposición brota del contexto y no está implícita en el término. Así, ciertos judíos cri­tican a Jesús como tal porque él parece rechazar el templo en 2: l8ss, ose llama a si mismo el pan de vida en 6:4lss, o reclama la unidad con el Padre en 10:31 (cf tb. 5: l6ss; 8:48; 13:33). Algunos «judíos» asumen una actitud ambigua por temor a los «judíos» (7:13; 9:22). El punto en todo esto no es que los judíos en su totalidad rechacen a Jesús, ni que un grupo específico de zelotes lo haga así, sino que la oposición surge por razones de la religión judía (cf. 9:29). Se insinúa entonces un abismo entre la comprensión cristiana del AT y la comprensión judía que se le opone. Para Juan los judíos con fre­cuencia son aquellos que adoptan esa comprensión judía en rechazo de Jesús. Al mismo tiempo, la base nacional se mantiene. No todos los judíos rechazan a Jesús, y los que lo hacen son primeramente judíos por nacionalidad, y sólo entonces son judíos en oposición a Jesús.

c. Hechos. El oso en los Hechos es parecido al de Juan. Difiere, sin embargo, por cuanto ahora se incluyen los judíos de la dispersión (pero no los prosélitos, excepto tal vez en 2:5). ‘Iouódtoc es el tér­mino normal en boca de no judíos (18:14; 22:30) o de judíos en su trato con ellos (21:39; 23:20; 24:5). A veces hay una connotación religiosa (cf 10:22 y tal vez 16:20). No hay ninguna insinuación des­favorable en pasajes como 13:6; 18:4; 19:10,17 En 10:28, el compromiso con la ley caracteriza a los judíos. Esto puede generar un uso (como en Juan) para designar a los que se oponen a Cristo y a su comunidad (cf 16:3; 9:23; 12:11; 13:50; 17:5, 13). Sin embargo, este aspecto no va indisolublemente ligado al término, ya que hay judíos que si creen (14:2) y estos judíos están en malos términos con los Iou&tiot que son opositores.

d. Pablo. Pablo usa más comúnmente ‘Iou&aioç, en singular, y con frecuencia sin articulo. Esto sugiere que tiene en mente el tipo religioso. Incluso en 1 Tesalonicenses 2:14, que se refiere a los judíos palestinenses, los que están en la mira son aquellos que rechazan tanto a Cristo como a los profetas. Pero el tipo incluye al verdadero judío, que guarda la ley, a diferencia del judío meramente exterior (cf. Ro. 2:l7ss). La devoción a la ley es lo que caracteriza al judío (cf 1 Co. 9:20). Así, el judío de Gálatas 2:13 es el adherente de la ley. Esto contrasta con el  «judío de nacimiento» del v. 15. El judío tiene la ley, y eso es lo que lo diferencia de los helenos y los gentiles (Ro. 3:1-2; 9:4-5). Por la volun­tad de Dios el judío tiene una ventaja inherente, y el evangelio se le predica primero al judío. Pero puesto que el  judío no guarda la ley (Ro. 2:l7ss), y Dios es también el Dios de los gentiles y bende­cirá a todos los pueblos en Abraham (Gá. 3:8), la distinción radical de judío y heleno no se aplica ya a los que son justificados por la fe en Cristo (Gá. 3:28; Col. 3:11; Ro. 9:24), si bien se mantienen las distinciones históricas (1 Co. 7:l7ss).

e. El Apocalipsis. En los dos casos en Apocalipsis (2:9; 3:9), de los que son judíos sólo por pretensión y por nombre se dice que son la sinagoga de Satanás. Están en contraste implícito con los judíos ver­daderos que están comprometidos con Dios y con su voluntad (cf Ro. 2: l8ss). Sin embargo, de ahí no se desprende necesariamente que estos últimos sean cristianos.

f. 1ou~[~, ‘louó&LKÓç. ‘Iou6aLa es el nombre del país y es principalmente adjetivo (Mr. 1:5>. Mas estrechamente denota a Judea (cf. Mt. 3:5; 19:1>, pero también se puede usar para Palestina entera (cf. Ro. 15:31; 2 C0. 1:16). Es un término geográfico y no tiene significación teológica. ‘Iou&iLKóç, que figura solamente en Tito 1:14, tiene el sentido de «relacionado con», pero el punto no es que los 1JXIOOL sean judíos por naturaleza, sino que circulan entre los judíos.

g. Lou~aLQLV, ‘louó&Éo[tóç. Fuera del NT tou~aWttv significa ya sea la conversión al judaísmo ola adop­ción parcial de las costumbres judías. En el único pasaje del NT en Gálatas 2:14, la palabra tiene ese segundo sentido. ‘lou6dioítóc figura sólo en Gálatas 1:14. En 2 Macabeos significa judaicidad, ya sea en sentido objetivo o subjetivo. El sentido es subjetivo en Gálatas 1:14: Pablo sobrepasa a sus con­temporáneos en la judaicidad de su vida y pensamiento.

2. ‘lopw5X, ‘Iopai~XLr~ç.

a. El patriarca ‘Iap~i~X. Si bien en el NT no hay referencia directa al patnardlopai5x, hay alusiones posibles en Filipenses 3:5 y Romanos 9:6, aunque probablemente allí se hace referencia al pueblo (como también en Mt 10:6, Le. 2:32; 1-Ieb. 11:22; Ap. 7:4, etc.).

b. El pueblo de Dios.

(i) En Mateo y Lucas IoprnjX es la palabra habitual para el pueblo de Dios en labios judíos. En Mateo 2:20 figura en sentido general para e1 país, y en Lucas 1:80; Mateo 10:23 se refiere al pueblo en un sentido puramente objetivo. Sin embargo, generalmente tiene connotación religiosa: Iopai~~ es en sentido especial el pueblo de Dios. Así, Dios es el Dios de ‘Lopai5x en Mateo 15:31, y Jesús es el ver­dadero rey de Iopai5x (aunque se burlen de él por serlo> en Mateo 27:42 (cf. Le. 2:25; 24:21). A causa de su condición como pueblo de Dios, Jesús espera hallar fe en ‘Iopat5k (Mt. 8:10>. Es enviado a las ovejas perdidas de ‘Iop~úX (Mt. 10:6>. Dios tiene especial cuidado por’lopat. (Le. 1:16). Lo lleva a una decisión por medio de Cristo (Le. 2:34>-Los discípulos juzgarán a sus doce tribus (Mt. 19:28>. En todo momento se tiene en mente al pueblo histórico.

(ii) Juan. Los términos IopaúX e 1oprn~XLtiiç son poco comunes en Juan. En los cuatro casos del primero, siempre denota a Israel como el pueblo de Dios (p. ej. 1:31, 49; 12:13>. Nicodemo, como maestro de Israel, debería comprender la acción de Dios (3:10>. El único oso de ‘Iapai1XLuii~ (para Natanael) muestra que uno puede ser miembro del pueblo de Dios sin ser un verdadero Lop~~XL~ç (1:47; cf. Ro. 2:28-29; 9:6). Sin embargo, el término no llega a extenderse del pueblo histórico a todos los creyentes.

(iii) En los Hechos, Iopaijk aparece principalmente en la primera parte, y Iou6aioc en la segunda. El uso es neutral en Hechos 5:21, aunque con la insinuación (como en 2:22; 3:12; 5:35; 13:16) de que aquellos que se encuentran cara a cara con el evangelio enfrentan una decisión especial referente a Israel como pueblo de Dios. Es por ser este pueblo que Israel es llamado a ver lo que Dios ha hecho en 2:36; 4:10; 13:24. En 4:27 y 5:21 se puede hallar un contraste entre e1 Israel no creyente y la igle­sia, pero es a Israel a quien Cristo le va a restaurar el reino (1:6; cf 28:20>, y esto implica una extensión del término para abarcar al nuevo pueblo de Dios. Sin embargo, hay una identidad entre el pueblo antiguo y el nuevo (cf. 13:23, donde el Israel de la promesa y el Israel del cumplimiento son el mismo).

(iv) Pablo usa principalmente ‘Iap~T~X de modo especifico para el pueblo de Dios, especialmente en Romanos 9—11-Dios no ha desechado a su pueblo, porque Pablo es un Iopa~XLn~ç (11:1). Inclusive el Israel carnal goza de la bendición de la ley, etc. (9:4). Al buscar la rectitud por medio de la ley (9:31-32), está actualmente en desobediencia (10:21) y sujeto a un endurecimiento parcial (11:25). Pero en cumplimiento de la promesa, todo Israel será salvo (11:26), porque es algo más que la totalidad de sus miembros. Se puede ver un uso similar en Efesios 2:12. En ninguno de esos casos el término abarca ala comunidad cristiana. Sin embargo, hay movimientos en esta dirección en Romanos 9:6 y 11:17ss, y parece estar implícito, aunque no específicamente enunciado, en el 1op~i5X Kwr& a&pKLE de 1 Corintios 10:18, y también en el ‘lopu5xrob8cou de Gálatas 6:16, que comprende a todos los que siguen la regla de Pablo, ya sean circuncisos o incircuncisos.

3. E~paioç, Ej3p~LK& E~p&Lc, ‘Epp&iotL.

a. las formas derivadas. (i) ‘E~1xtiKóc. Este término figura en el NT solamente en algunas versiones de Lucas 23:38. En otros lugares normalmente denota el idioma. (ii) ‘Ej3p~iç. En Hechos 21:40); 22:2 vemos que Pablo le habló al gentío en arameo. El breve esbozo de su educación en el Cáp. 22 explica su conocimiento tanto del hebreo como del arameo. También oye la voz del cielo en hebreo o en arameo (26:14), probablemente por ser esta su lengua materna, a menos que haya una alusión al hebreo como idioma del cielo. (iii) E~ptónrt figura sólo en Juan y en el Apocalipsis. Se usa ya sea cuando una expresión griega se debe poner en el idioma original, o cuando por alguna razón se desea dar un nombre original. En contraposición con ~pwiváetv, que implica aclaración (cf. Jn. 1:38; 4:25),E~pdiGZL tiene el propósito de dar mayor precisión histórica (cf. Jn. 19:13, 17, 20; 20:16). Ene1 Apocalipsis, que usa el hebreo en contraste con el arameo de Juan, la idea en 9:11; 16:16 puede ser incrementar el elemento de misterio y rareza. la alternativa es que el término hebreo pueda ser ya un término familiar.

b. E~paioç. (i) En Hechos 6:1 uno de los dos grupos es llamado E~paiot. Parece poco probable que, en contraposición con los helenistas, estos hieran simplemente hablantes de arameo. Es más proba­ble que fueran nativos de Judea, ya bien conocidos unos de otros, mientras que los helenistas venían del extranjero, y por eso se los descuidó simplemente porque no eran bien conocidos, y no por mala voluntad. Por supuesto, también puede haber habido problemas lingüísticos. (u) En Filipenses 3:5 Pablo tiene en mente su linaje cuando se llama a sí mismo hebreo hijo de hebreos. No es un prosélito, ni está helenizado; es de la tribu de Benjamín y tiene por lengua materna el arameo. (iii) E~3paioç tiene el mismo sentido, y no es simplemente una variación estilística, en 2 Corintios 11:22. Como sus oponentes, Pablo es de ascendencia palestinense, miembro pleno del pueblo de Dios, heredero de la promesa, y siervo de Cristo. (iv) El título de la carta a los Hebreos apunta a lo mismo. Los desti­natarios no son simplemente hablantes del arameo sino judíos palestinenses, aun cuando probable­mente en ese momento estén viviendo en Italia (13:24).

 

 

C. DISPENSACION DEL REINO

La dispensación del reino comienza con la segunda venida de Cristo (Mt. 24; Ap. 19) y es precedida por un periodo de tiempo en el cual se incluye la tribulación, el cual hasta cierto grado es un periodo transitorio. Las Escrituras que se aplican a ello son todos los pasajes del reino futuro, ya sea en el Antiguo o Nuevo Testamento (siendo las principales Sal. 72; Is. 2:1-5; 9:6-7, 11; Jer. 33:14-17; Dn. 2:44-45; 7:9-14, 18, 27; Os. 3:4-5~ Zac. 14:9; Lc. 1:31-33; Ap. 19-20). En el reino, la responsabilidad humana será obedecer al rey, quien regirá con vara de hierro (ls. 11:3-5; Ap. 19:15). El reino será teocrático, esto es, una reglamentación de parte de Dios, y habrá un sistema renovado de sacrificios y sacerdocio (Is. 66:21-23; Ez. 40-48).

Un rasgo excepcional de este periodo es que Satanás será atado y los demonios permanecerán in­activos (Ap. 20:1-3, 7). El reino, sin embargo, también será un periodo de fracaso (Is. 65:20; Zac. 14:16-19), y habrá re­belión al final del mismo (Ap. 20:7-9). El juicio divino que sigue incluye la destrucción de los rebeldes por medio del fuego (Ap. 20:9) y la destrucción de la antigua tierra y cielo por fuego (2 P. 3:7, 10-12). En el reino milenial la gracia di’dna también se revela en el cumplimiento del nuevo pacto (Jer. 31:31-34), en cuanto a salvación (Is. 12), en prosperidad física y temporal (Is. 35), en abundancia de revelación (Ser. 31:33-34), en perdón de pe­cado (Jer. 31:34) y en la recolección de Israel (Is. 11:11-12; Jer. 30:1-11; Ez 39:25-29). El reino milenial termina con Ja destrucción de la tierra y cielo por fuego y es seguida por el estado eterno (Ap. 21-.22).

La dispensación del reino difiere de todas las dispensa­ciones anteriores en que es la forma final de la prueba moral. Las ventajas de la dispensación incluyen un gobierno per­fecto, la presencia inmediata y gloriosa de Cristo, el cono­cimiento universal de Dios y el término de los tiempos de salvación, y Satanás que permanece inactivo. En muchos puntos la dispensación del reino es suprema y trae a su con­sumación los tratos de Dios con el hombre. En las dispen­saciones Dios ha demostrado cada significado posible de los tratos con el hombre. En cada dispensación el hombre fracasa y la gracia de Dios es suficiente.

En las dispensaciones se cumple el propósito de Dios de manifestar su gloria, en el mundo natural y en la historia humana. A través de la eternidad nadie podrá levantar la pregunta de si Dios podría haber dado al hombre otra opor­tunidad para alcanzar la salvación o la santidad por medio de su propia habilidad. Un conocimiento de las dispensacio­nes es, de acuerdo a ello, la clave para el entendimiento del propósito de Dios en la historia y el despliegue de la Escri­tura, la cual registra los tratos de Dios con el hombre y su revelación divina concerniente asi mismos.

 

11. DIFERENCIAS ENTRE ISRAEL Y LA IGLESIA

H. Diferencias entre Israel y la Iglesia. Se han establecido veinticuatro contrastes entre Israel y la Iglesia, que nos muestran concluyentemente que estos dos grupos no pueden unirse, sino que deben distinguirse como dos entidades separadas con las cuales Dios está tratando mediante un programa especial. Estos contrastes puede reseñarse de la siguiente manera: (I) La extensión de la revelación bíblica: Israel ocupa casi cuatro quintas partes de la Biblia; la iglesia sólo ocupa como una quinta parte. (2) El propósito divino: Israel recibe las promesas terrenales en los pactos; la iglesia Recibe las promesas Celestiales en el Evangelio.

(3) La simiente de Abraham: Israel es la simiente física, de la cual algunos se convierten en simiente espiritual; la Iglesia es una simiente espiritual (4) Nacimiento: Israel tuvo nacimiento físico que produce parentesco; la Iglesia tuvo nacimiento espiritual que conduce a un parentesco (5) Supremacía: en Israel, Abraham; en la iglesia, Cristo.  (6) Pactos: con Israel, el Abrahámico Y todos los pactos siguientes; la Iglesia está indirectamente relacionada con el Abrahámico Y los nuevos pactos.

(7) Nacionalidad: Israel es una nación; la Iglesia es de todas las naciones.  (8) Trato Divino: Israel disfruta un trato nacional e individual: la Iglesia, trato individual solamente.  (9) Dispensaciones: Israel existió a través de los siglos desde Abraham; la Iglesia existe solamente en este presente siglo. (10) Ministerio: Israel no tiene ninguna actividad misionera Y ningún Evangelio que predicar; la Iglesia tiene una comisión que cumplir (11) La muerte de Cristo: Israel es condenado nacionalmente, para ser salvo por ella; la Iglesia está perfectamente salvada actualmente por ella.

(12) El Padre: En Israel, por una relación peculiar, Dios era Padre de la nación; en la lglesia estamos relacionados individualmente con Dios como Padre. (13) Cristo: Para Israel, El es Mesías, Emmanuel, Rey; para la Iglesia, El es Salvador, Señor, Esposo, Cabeza. (14) El Espíritu Santo: en Israel vino sobre algunos temporalmente; en la Iglesia mora en todos

(15) principio de gobierno: lsrael tuvo el sistema de la ley Mosaica; la lglesia tiene el sistema de la gracia. (16) Capacidad divina: Israel no tiene ninguna; la Lglesia es morada del Espíritu Santo.  (17) Dos discursos de despedida: para lsrael el discurso del Olivete; para la Iglesia, el discurso del Aposento Alto. (18) La promesa del retorno de Cristo para Israel vendrá en poder y gloria para hacer juicio; para la Iglesia vendrá con el fin de llevamos consigo. (19) Posición: Israel es un siervo; la Iglesia se compone de miembros de la familia. 

(20)  Reino terrenal de Cristo: Israel es súbdito; la lglesia es corregente (21) Sacerdocio: Israel tuvo un sacerdocio; la Iglesia es un sacerdocio (22) Matrimonio: lsrael fue esposa infiel; la Iglesia es la esposa. (23) Juicios: lsrael debe enfrentarse al Juicio; la Iglesia es librada de todo Juicio  (24) Posición en la eternidad: Israel será los espíritus de los justos hechos perfectos en la tierra nueva; la Iglesia será la congregación de los primogénitos en los cielos nuevos.

FIN10