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Que debo saber para evangelizar - manual del líder

LECCION.10

LA RESTAURACIÓN DEL CREYENTE

Gálatas:6:1-10

  1. Juan:2:1-2

 

De nuestro estudio “Están los creyentes eternamente seguros en Cristo?”, aprendimos que es totalmente posible caer de la gracia de Dios. No es nuestro deseo caer o ver a otros caer. Es la voluntad de Dios que todos los hombres vengan al arrepentimiento y después que hayan nacido de nuevo que permanezcan en Cristo.

 

El pecado es fuertemente condenado en la vida de los santos de Dios (1- Juan:2:1-2; 3:1-10; Rom:6:1-23). Por el poder de la tentación que viene de Satanás, el mundo y la carne, muchas veces los mejores no alcanzan lo que Dios quiere que ellos sean. Sin embargo, esto no es una excusa para pecar, es simplemente una realidad de la vida. Nuestras almas han sido limpiadas, purificadas y salvas del pecado. Todavía vivimos en un cuerpo con una naturaleza adámica, propensa a pecar.

 

Los verdaderos creyentes constantemente luchan y se esfuerzan para vivir libres del pecado, los santos de Dios no creen y la Biblia no enseña, que somos salvos y luego seguimos viviendo en nuestros mismos caminos pecaminosos. Debemos andar en vida nueva como nuevas criaturas en Cristo (2- Cor:5:17). Debemos limpiarnos a nosotros mismos de la inmundicia de la carne y del espíritu, andando en santidad ante el Señor (2- Cor:6:14; 7:1), 1a experiencia del nuevo nacimiento (Juan:3:1-5), alcanza esto en nuestras vidas SI andamos en obediencia a la Palabra de Dios.

 

LOS creyentes pueden errar, ser sorprendidos en una falta y no alcanzar la gloria de Dios. ¿Cómo podemos tratar con este dilema en nuestras vidas y las vicias de otros’? ¿Puede un fracaso condenarlo al infierno? ¿Puede un santo caído ser perdonado? ¿Puede uno ser restaurado al favor de Dios y de los hombres? La Palabra de Dios tiene una respuesta para nosotros.

 

 

LOS CREYENTES SON MANDADOS A NO PECAR

 

La liberación del pecado es enseñada, sin lugar a duda, en la Biblia. Una vez que somos liberados, tenernos una responsabilidad de andar en obediencia a la Escritura. No debernos someternos a los deseos y prácticas pecaminosas en las que una vez nos ocupábamos. La Palabra de Dios es clara en mandarnos a no pecar.

 

  1. “Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aun en él?” (Rom:6:1-2).

 

  1. “Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera” (Rom:6:15).

 

  1. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis” (1- Juan:2:1).

 

  1. “Porque la gracia de Dios; enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tit:2:11-12).

 

  1. Juan da ciertas instrucciones explícitas a los creyentes concernientes al pecado (1- Juan:3:1-10).

 

SI LOS CREYENTES PECAN

 

Dios, conociendo nuestras debilidades y tendencias a errar de lo correcto, ha provisto un método bíblico para manejar los problemas del pecado en la vida de la persona salva. La salvación no nos da un cuerpo glorificado privado de pensamientos y deseos desagradables a Dios. Satanás a través de su acceso a nuestra mente, desarrollo de pensamientos y otros sentidos, constantemente nos bombardea Con tentaciones y seducciones al mal. Jesucristo sabía cuáles serían nuestros problemas cuando él proveyó salvación para nosotros a través de Su muerte en el Calvario. En Su plan redentor Él también hizo provisión para la restauración de aquellos que caen, yerran o se alejan.

 

En vista de nuestra responsabilidad de andar piadosamente ante el Señor, las siguientes Escrituras son presentadas al sincero, fiel hijo de Dios. Insinceridad, des honradez, vivir a rienda suelta, individuos hipócritas, no son incluidos. Medios y métodos junta con esto son presentados en cómo tratar con el pecado y error en nuestras vidas después de ser salvos.

 

  1. Ezequiel fue un atalaya para la casa de Israel advirtiendo ambos de lo recto y de lo inicuo de sus pecados. Los ministros hoy cumplen la misma función en nuestras vidas. Hacer caso de las advertencias de la Palabra de Dios a través de la predicación y enseñanza es nuestra responsabilidad. Repase lo que los justos que han errado deben hacer cuando son advertidos del pecado en sus vidas (Ez:3:17-21; 33:7-19).

 

  1. “si alguno ha pecado” (1- Juan:2:1), es escrito para los creyentes. Primero somos advertidos a no pecar, pero si lo hemos hecho, la provisión de Dios para corregir el pecado está disponible para nosotros. Note su provisión no solo para el mundo, sino también para la iglesia (1- Juan:2:1-2).

 

  1. Juan ahora se dirige a un HERMANO o siervo de Jesucristo. Él aborda el pecado desde dos puntos de vista (1- Juan:5:16-17).

 

a. Un pecado no de muerte,

b. Un pecado de muerte.

 

  • ABOGADO: viene de la palabra griega PARAKLETOS, que significa un intercesor o consolador.

 

  • PROPICIACIÓN: viene de la palabra griega HILASMOS, que significa expiación o expiador. Propiciación tiene que ver con uno que PROPICIA, o re obtiene la buena voluntad o el favor de alguien que no está contento con nosotros. Jesucristo es nuestro sumo sacerdote, abogado, intercesor y propiciación. Esto tiene implicaciones y connotaciones directas para el santo.

 

Debemos orar por nuestro hermano que ha errado que no haya cometido pecado de muerte. La vida (espiritual) le es dada al tal. Hay pecado de muerte por el cual la oración no alcanza nada.

 

Corno un cuerpo se dispone unido previniendo la división y provee cuidado para cada uno de sus miembros, así debería de ser la iglesia (1- Cor:12:12-27). Restaurar, cuidar del débil y fortalecer al triste debe hacerse con amor y preocupación en la misma manera cuidadosa como cuidamos de nuestro cuerpo físico.

  1. Santiago claramente confronta a los HERMANOS, o miembros del cuerpo de Cristo (Sant:5:1 9-20), concerniente a nuestra responsabilidad individual hacia un hermano que ha errado. Errar en este pasaje viene de la palabra griega PLANAO, que significa vagar de la seguridad, verdad o virtud; alejarse, desviarse o estar fuera del camino.

 

  1. Pablo aborda a la iglesia sobre el mismo tema de restauración (Gál:6:1-2). Note las dos personas claramente identificadas en estos versículos.

 

RESTAURADOR

RESTAURADO

Es un hermano

Es un hermano

Es espiritual

Es tentado

Es manso

Sorprendido en una falta

Se considera así mismo

Llega a ser no-espiritual

Lleva las cargas del hermano

Está bajo la carga del pecado

 

  1. RESTAURAR: En esta ocasión significa reparar, ajustar, remendar o hacer perfecto. Es usado en el mismo sentido de remendar redes (Mar:1:19), el mismo marco para acomodar huesos o reconciliar facciones.

 

  1. SORPRENDIDO: En este verso significa tomar en adelanto, sorpresa, llegar sobre algo o tomar descuidado.

 

  1. FALTA: En este caso significa caer a un lado, errar al blanco, un paso en falso, tropezar, fallar en alcanzar.

 

Que estas Escrituras nos alerten sobre nuestra responsabilidad hacia nuestros hermanos, nuestra necesidad de mantenernos espirituales, la necesidad de estar en guardia, en contra de las tentaciones y la necesidad de un espíritu apropiado mientras se ayuda y restaura al que yerra.

 

 

SOLUCIONES AL PROBLEMA DEL PECADO

 

La Palabra de Dios está repleta de ocasiones, instrucciones y métodos sobre cómo tratar con el error en nuestras vidas así como también en las vidas de otros. No queremos que otros caigan, tampoco intentamos caer nosotros mismos. Cada medio disponible debe ser implementado para prevenir el fracaso en nuestras vidas. Dios se preocupa tan profundamente acerca de cada uno de nosotros y no nos echa fuera tan rápido como el hombre. Los hermanos pueden eliminar, así como también resolver errores, faltas y ofensas cuando el plan de Dios, bosquejado a continuación, se pone en efecto. Solo una anotación será dada en cada uno; un consecuente estudio detallado debe realizarse en cada punto.

 

  1. Una responsabilidad descansa sobre nosotros en reconciliarnos con aquellos que tienen algo contra nosotros (Mat:5:21-24).

 

  1. Dios tiene un método para corregir transgresiones y faltas entre hermanos (Mat:18:15-35).

 

  1. Oraciones deben ser hechas por nuestros hermanos cuando ellos pecan (1- Juan:5:16-17). Jesús oró por Pedro que su fe no le faltara (Luc:2:3l-32). La condición de Job fue mejorada cuando él oró por sus amigos (Job:42:10). Samuel oró por Saúl, aun cuando Dios lo había rechazado (1- Sam:15:3 5). Samuel nunca cesó de orar por Israel aunque ellos se volvieron contra él (1- Sam:12:23).

 

OH, el poder de la oración en sanar las eridas, disolver diferencias y remover  ofensas. Cada esfuerzo de restaurar al que yerra debe ser introducido con oración.

 

  1. Jesús nos instruyó sobre cómo tratar a nuestro hermano cuando él peca en contra de nosotros y luego se arrepiente (Luc:17:3-4).

 

  1. “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Crista os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col:3:13).

 

  1. “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” (Mar:11:25-26).

 

Solo los puntos bíblicos de mayor importancia han sido presentados; aplíquelos en tiempos de tensión, ofensas y pruebas. Nunca recura a prácticas no-bíblicas al manejar heridas y diferencias con otros. Los santos de Corinto iban a Ir ley ante incrédulos con problemas que debían haberse resuelto dentro de la iglesia (1- Cor:6:1-8).

 

La división es una de las armas más efectivas de Satanás. Si él puede causarnos tener rencor, pecar contra, ofender o no perdonar, su misión es lograda. No somos ignorantes de sus estratagemas; enterémonos no sea que él tome ventaja de nosotros en esta área vulnerable. La fuerte unidad en la hermandad, el amor no fingido y la comunión fraternal entre los creyentes nos hará levantarnos por encima de pequeños problemas.

 

Salomón declara que “El hermano ofendido ex más tenaz que una ciudad fuerte. Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar” (Prov:18:19). Cuidado no sea que usted ofenda y haga tropezar a su hermano o lo haga errar en sus esfuerzos para ser salvo. Solo un pecado es imperdonable; la blasfemia (hablar en contra) del Espíritu Santo (Mat:12:31-32). Todos los demás pecados pueden ser perdonados, aun los de un creyente, para traer restauración entre Dios y los hombres. Alguien ha dicho “la iglesia es el único ejército que mata a sus heridos”. Que nunca seamos acusados de esto, por el contrario que seamos fuertes y restauremos al que peca.

 

 

SALVAGUARDIAS PARA LOS CREYENTES

 

Dios ha colocado señales, direcciones y pretiles a lo largo del camino al cielo. Él no quiere que ninguno de nosotros fracase en nuestro esfuerzo por alcanzar a Dios. Solo estoy mencionando cuatro de los muchos pretiles que Dios nos ha dado para nuestra protección espiritual. Si solo tuviéramos estos, ellos son suficientes para guardar al que es sincero del error. Présteles atención y la felicidad será suya.

 

  • EL MINISTERIO: Su pastor y otros ministros son sus mejores amigos cuando se trata de consejo y dirección espiritual en tiempos de fracaso (Ez:3:17-21; 33:7-19; Ef:4:8-14; 2- Tim:2:24-26).
  •  
  • EL ESPÍRITU SANTO: El Espíritu de Dios en usted es una poderosa fuerza disuasoria del error y el pecado; deje que el Espíritu sea una guía para usted (Juan:14:26; 15:26; 1- Cor:2:13; Tit:2:11-12).

 

  • LA PALABRA DE DIOS: La iluminación para cada situación es encontrada en la Biblia. Medidas correctivas para cada problema concebible son encontradas dentro de sus santos pasajes; úsela y practique sus preceptos (2- Tim:3:14-17; Ef:5:25-27; Juan:15:3).

 

  • LOS HERMANOS: Como guardas de nuestros hermanos necesitamos llevar las cargas del que erró y está herido entre nosotros. Proveer una red de seguridad espiritual para aquellos a quienes Satanás seduce a caer es un ministerio necesitado entre los creyentes (Gál:6:1-2; Sant:5:19-20; 1- Juan:5:16-17).

 

Dios nos ha dado tanto para prevenir que seamos cortados de la vid verdadera (Juan:15:1-11). Use cada recurso disponible para producir el fruto del Espíritu, permaneciendo sin errar.

 

 

RESUMEN

 

Todo pecado e injusticia es un incumplimiento a la Palabra de Dios y nos trae Su disgusto hacia nosotros. Dios quiere que seamos vencedores, andemos en el Espíritu, seamos de mente espiritual y no erremos de la verdad.

 

Con todas las pautas y pretiles previstos para nosotros, frecuentemente no alcanzarnos lo que Dios quiere que seamos. Si una persona continúa y persiste en el mismo pecado una y otra vez, nunca obteniendo victoria, ella estará eternamente perdida. El pecado usualmente engendra pecado; por lo tanto, la espiritualidad de ua individuo declina cuando el pecado reina en su vida.

 

Cuando una persona falla a Dios, llega a ser tibia, peca o transgrede, esa persona puede volverse a Dios en arrepentimiento y ser restaurado a la comunión con Dios. Usted no es cortado de la comunión con Dios a menos que continué en, permanezca en o viva de una manera pecaminosa sin arrepentirse y corregir sus maldades.

 

Arrepentirse en la medida que usted ha pecado es la única medida que trabaja. Primero vamos a Dios para el perdón, luego a otros que hayamos hecho mal. Dios nos concede a cada uno de nosotros ambos un espíritu arrepentido y perdonador.

 

En nuestros corazones debe nacer valor cuando consideramos la Palabra del Señor en las siguientes Escrituras.

 

“Tu, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz” (Miq:7:8).

 

“Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano” (Sal:37:23-24).