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Que debo saber para evangelizar - manual del líder

LA MUERTE FÍSICA

 

La muerte física es un enemigo que nos vencerá a cada uno de nosotros. Cuando morimos físicamente esta es la separación del alma y el espíritu del cuerpo (Sant:2:26). Aunque nuestra existencia en esta tierra haya terminado nuestras almas vivirán eternamente. Somos separados de este mundo y la vida para ser unidos a otro mundo y esfera de vida. La muerte física es el resultado de la caída del hombre a través del pecado. Ambas, la muerte espiritual y la-física han pasado a todos los hombres (Rom:5:12-21).

 

  1. El hombre está destinado, por la maldición pronunciada sobre él, a volver al polvo de la tierra de donde fue tomado (Gén:3:19).

 

  1. Por la desobediencia de uno todos fuimos hechos pecadores, con la muerte física pasando a nosotros (Rom:5:12-21)

 

La salvación no nos hace exentos de nuestra muerte física, tampoco la muerte física indica una falta o debilidad en nuestra relación con Dios. El decreto de Dios es que, “En Adán todos mueren” (1- Cor:15:22). La muerte física es el último enemigo que Jesucristo pondrá bajo sus pies (1- Cor:15:26).

 

Para esta muerte Dios ha provisto un remedio la resurrección. Algún día todos seremos resucitados de las tumbas y se nos dará un nuevo cuerpo (1- Cor:15:12-58: Juan:5:8-29; 1- Tes:4:13-18; Dan: 12:2).

 

 

LA VIDA FÍSICA

 

Nadie sino el incrédulo o evolucionista disputarían el hecho de que la vida física viene de Dios. La continua sustancia diaria de la vida es totalmente dependiente de Dios.

 

  1. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Gén:1:26-28: 2:7).

 

  1. Aun nuestro propio aliento está en las manos de Dios (Dan:5:23; Hec:17:25).

 

  1. Job declara que nuestras almas y aliento están en las manos de Dios (Job:12:10).

 

  1. En Él vivimos, nos movernos y somos (Hec:17:25-28).

 

La vida como la estarnos momentáneamente disfrutando depende totalmente de Dios para su continuidad. Nuestra vida física nos es dada como un tiempo de arrepentimos y buscar la vida espiritual en Dios. No desperdicie los años, acuérdese de su creador en los días de su juventud (Ec:12:1), recordando el antiguo lema, “Solo una vida, pronto pasará, solo lo que hacemos por Cristo durará”.