Historia de la Ipuc

Otras fuerzas estaban actuando para evitar que la iglesia en Palmira prosperara. El hermano Peña dejó de trabajar estrechamente con la iglesia y comenzó a viajar a través del país actuando como evangelista independiente y sanador por fe.

 

Los creyentes de Palmira volvieron al campo, llevando con ellos el mensaje pentecostal. Se iniciaron cultos en el caserío montañoso de Buenos Aires, en el municipio de Buga. Algunas familias que eran católicamente fieles se convirtieron en pentecostales. El rumor de la conversión de sus hermanos jóvenes llegó a oídos de Pablo Calvo, quien vivía con su hermana y su cuñado en Corinto, Cauca. Con la idea de rectificar este terrible revés contra su familia y ayudar a su madre, Pablo hizo el viaje de un día hasta la finquita de su familia, situada cerca a Buenos Aires, después de haberse armado con las biblias católica y protestante, con el fin de convencer a sus hermanos de su error.

 

Él encontró a su madre trastornada porque sus niños iban cada noche a los cultos, y a sus hermanos profundamente cambiados en su comportamiento. Trató de inducirlos de nuevo hacia las viejas pautas de vicios personales; luego mediante argumentos trató de sacarlos de sus nuevas creencias. Cuando ninguno de los métodos funcionó, y los otros hermanos de la zona vinieron en defensa de los muchachos orando por ellos y enviándole a él cartas y tratados, Pablo los echó de la casa. Para acabar el asunto, decidió quemar todos los libros protestantes. Justo antes de encender el fuego, comenzó a leer la Biblia. Entonces fue tocado por las palabras, y decidió que también él abrazaría la nueva fe. Pero, pensando en lo que tendría que abandonar, puso una señal ante el Señor: “si cuando regrese al hogar la casa está llena de evangélicos, ello será un signo de la verdad de sus enseñanzas”. Mientras caminaba hacia la casa escuchó música. Era un grupo de pentecostales que estaban cantando “En la cruz, en la cruz, do primero vi la luz...”. Ellos lo invitaron al culto esa noche, donde fue sanado de una enfermedad que en vano habían tratado de curar muchos doctores. Esa noche, prometió predicar el evangelio.

 

Después de ser bautizado en Palmira, regresó a Corinto. Había allí un pequeño grupo de evangélicos desde hacía algún tiempo, miembros de la Unión Evangélica Misionera y de la Alianza Evangélica Misionera. Los misioneros solían visitarlos en este pueblo, pero cuando se incrementó la violencia, no volvieron. En el camino entre el pueblo y la finca de su cuñado, el hermano Pablo se encontró con uno de estos evangélicos, quien antes ya le había hablado sobre el protestantismo. Pablo le dijo a él lo que le había ocurrido como resultado de las experiencias pentecostales de sanidad y hablar en lenguas. Juntos estudiaron la Biblia hasta las 11:00 de la noche. Con esta familia y los parientes que allí vivían, el hermano Pablo empezó a formar un fuerte grupo pentecostal en esta zona rural.

 

Los hermanos Alberto Clavijo y Francisco Vergel, vinieron de Palmira para ayudar a evangelizar en Corinto. Había mucha persecución, y la presión del sacerdote les forzó a realizar la mayor parte de su trabajo fuera del pueblo. Un día, cuando el hermano Calvo estaba en el mercado de Corinto, el sacerdote pasó a su lado y le acusó de ser “el protestante que está perjudicando las veredas”. Inesperadamente, el inspector de policía defendió al hermano Pablo.

 

El mismo día, el tesorero de otro grupo evangélico se aproximó al hermano Pablo. Había estado enfermo por varios años, de modo que el hermano lo llevó al cuarto del hotel en que estaba para orar por él. El hombre fue sanado, por lo que convenció a otros miembros del grupo para convertirse en pentecostales.

Primeros Misioneros ipuc

La primera persona que trajo a Colombia el mensaje combinado de la experiencia pentecostal y la naturaleza unicitaria de la Divinidad, arribó en 1937. [1] Danés de nacimiento y naturalizado como ciudadano canadiense, Aksel Verner Larsen llegó a Málaga (Santander) con su esposa y su hijo pequeño a estudiar español con algunos misioneros pentecostales independientes, quienes no compartían la doctrina de la Unicidad. Él era sostenido por La Iglesia Pentecostal del Evangelio Completo, [1] establecida en Canadá.
 


Aksel Verner Larsen, su esposa Fayetta, y los hijos de su primera esposa: Keith y Abigail

Larsen Bautizando en el nombre de Jesús

El epitafio dice: Misionero A. Verner Larsen 1904-1972. Padre amoroso, amado esposo de Fayetta C. Barnard

Hermanos junto con el misionero Larsen

 

 

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